Beatriz Sarlo: ''La brecha entre las escuelas de élite y las otras es insuperable''
La crÃtica y ensayista está preocupada por la calidad de la educación que reciben los chicos. También afirma que lo único que se encuentra fácil en Internet es lo que el mercado quiere. Acaba de publicar "Escritos sobre literatura argentina", en Siglo XXI
"Ya bajo", avisa varias veces: el ruido de la calle de Congreso hace difÃcil escuchar nada. Una vez en el silencio de su estudio, Beatriz Sarlo pregunta si molesta el cigarrillo. Como no molesta, empieza a fumar la escritora, columnista, crÃtica y profesora. Enseñó Literatura Argentina en la Facultad de FilosofÃa y Letras de la UBA durante más de veinte años. Y en las universidades de Columbia, Berkeley, Maryland, Minnesota y Cambridge. Ofrece un mate recién hecho, y mientras ceba, contesta que "la redacción de Punto de Vista funciona donde yo estoy": es una de las revistas más importantes del campo intelectual nacional, que ella fundó y dirige desde 1978. Pero se la reconoce a nivel masivo a partir de su columna en la revista Viva.
A usted la acusan tanto de ser elitista como de ser populista.
Y todos tienen razón. Trabajo en dos registros, uno para mis pares, efectivamente una élite, y otro para el público masivo.
¿Y cuál es su perspectiva en los medios masivos?
Escribo sobre lo que me interesa sin hacer concesiones al gusto del público. Desde mis percepciones y desde la literatura.
Recuerdo una columna suya de 2005 sobre una niña mendiga sometida al ritmo del semáforo...
Esa es mi forma de practicar la crÃtica cultural; contar un fenómeno que vemos todos e iluminarlo con literatura. En ese caso, con un poema de Yaki Setton que cuenta la cantidad de veces que esa nena repetÃa su súplica: "Treinta por hora/ trescientos y pico al término del dÃa": se ve el horror en esa repetición al ritmo de una máquina.
Hablando de chicos, ¿le parece que se enseña bien Literatura?
No lo sé. Lo que sà sé es que la brecha entre la calidad educativa entre los colegios de élite y la mayorÃa es enorme y no se supera más. Antes se nivelaba a los dos o tres años de facultad. Ahora no: las personas son clasificadas a los trece años, cuando nadie merece serlo.
¿Y eso cómo se arreglarÃa?
Con una decisión polÃtica y con una decisión pedagógica: terminar con esa idea de que el alumno sabe más que el maestro. ¿De qué sabe más? ¿de videojuegos, de bajar mp3? Porque para hacer cosas más complejas en Internet, como buscar información chequeada, es necesaria una gran competencia intelectual. La red es una masa de información sin Ãndice: lo único que se encuentra fácil es lo que el mercado quiere.
¿Qué deberÃa enseñarse?
Lo desconocido, lo que necesita ser explicado para ser aprendido. En literatura, "Facundo", de Sarmiento, y "MartÃn Fierro", de José Hernández, por ejemplo.
¿Y qué y quiénes están escribiendo ahora?
Es una literatura del presente, se desarrolla en esa temporalidad: no recurre, como se hacÃa en los '80, a la historia para explicar el presente, no propone ningún futuro. A mà me interesan mucho AnÃbal Jarkowski, Iosi Havilio, Romina Paula, Ariel Bermani, Paula Varsavsky y Fabián Casas, entre otros.
¿PodrÃa decirse que para la juventud "no hay futuro"?
La gente planea casamientos, fiestas de quince, carreras universitarias. A uno puede parecerle banal, pero sin lugar a du
das existe una idea de futuro.
Notas al pie:
¿Por dónde puede empezar a leer un joven argentino que quiere saber de qué se trata la literatura nacional? AquÃ, las sugerencias de la profesora Sarlo:
Roberto Arlt, 1902-1942. "Un extremista de la literatura", lo caracteriza Sarlo, y recomienda comenzar por su primera novela, "El juguete rabioso".
Juan José Saer, 1937-2005. "Fue un escritor perfecto, desde el comienzo", lo definió la crÃtica. Sugiere entrar a la obra del autor con la novela "Cicatrices".
Arturo Carrera,1948. "¿Por qué no comenzar a leer poesÃa?", se pregunta y enseguida propone "El vespertillo de las parcas", un bello texto sobre la infancia.
28-08-2007
Fuente:
La Razón
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