Kundera, vida y literatura
El escritor checo Milan Kundera
La revista Respekt publicó en Praga que el novelista delató en 1950 a Miroslav Dvoracek, un disidente del régimen comunista.
¿Cómo se leerá al reconocido escritor checo luego de que la revista Respekt publicó en Praga, con documentos oficiales en mano, que el novelista delató en 1950 a Miroslav Dvoracek, entonces joven disidente del régimen comunista, luego sometido a 14 años de trabajos forzados y ahora víctima de un infarto cerebral en Suecia?
Kundera desmiente la información, Vaclav Havel lo apoya. Pero la duda ya fue sembrada sobre uno de los grandes escritores del siglo XX, comunista en su juventud y uno de los críticos más profundos del totalitarismo a partir de la ocupación soviética en la antigua Checoslovaquia.
Cabe recordar que sólo hace dos años, Gunter Grass, reveló un secreto que le estallaba por dentro: su participación juvenil en las SS, policía de elite de la Alemania nazi. Y que en 2007 y poco después de que muriera, se dijo que Ryszard Kapuscinski había servido a la agencia de espionaje del gobierno comunista polaco de 1967 a 1972, cuestión que aclaró su respetado colega, Stefan Bratkowski, cuando aseguró que todos los corresponsales de esa época estaban obligados a informar al gobierno de lo que veían y oían en sus viajes y que más bien, el gran reportero se las había ingeniado para burlar la censura.
¿Puede un episodio biográfico, que a la luz de nuestra mirada actual resulta incorrecto, derrumbar a un gran escritor? Si fuera así, muchos autores serían retirados de nuestros libreros, pero éstos no son santuarios inmaculados. Fue precisamente la experiencia vivida, virtuosa o no, la que llevó a estos escritores a producir grandes obras. El jugador de Dostoievski no existiría si su autor no hubiera vivido en carne propia la adicción al juego.
"La novela es la vida privada de la historia", dice Vargas Llosa. Y son los novelistas, en este caso los de Europa del este, quienes al caer el muro de Berlín reaparecieron con sus obras para contarnos de su tiempo, con piel humana y desde dentro. Como lo hizo Sándor Marai con Hungría o Bohumil Hrabal, con la vida popular en Praga. Los dos, como el autor de La insoportable levedad del ser, fueron censurados bajo el régimen soviético. Años después se suicidaron. Marai en el exilio. Y desde la ventana de una clínica, Hrabal.
Kundera sobrevivió "aquellos años de plomo", se fue a Paris y siguió escribiendo. Y ahora es a él a quien delatan, como si fuera un personaje de su propia obra que se mezcla con la vida. Ahora entendemos por qué dice que "vivir es un perpetuo y pesado esfuerzo para no perderse a sí mismo de vista".
Por Adriana Malvido
22-10-2008
Fuente:
Milenio
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