''Los de literatura baja escribimos para divertirnos''
Gisbert Haefs, escritor alemán y merecedor del Premio de Honor de Novela Histórica "Ciudad de Zaragosa 2007" se define como "juglar de la literatura".
"No hay que olvidar que por encima de todo lo que tiene que tener una novela histórica, hay que divertirse". Así de contundente se mostró el premio de Honor de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza durante su intervención en la que, sin pelos en la lengua, diferenció la "literatura alta de la baja que es la que hacemos yo y mis amigos, por ejemplo". Pocos segundos después aclaró: "En los últimos 100 años hay escritores que se han tomado muy en serio su labor de escribir, son arciprestes de sí mismos. Sin embargo, nosotros, los de la literatura baja, somos juglares. Escribimos el libro que querríamos comprar pero que no está en venta. Nosotros escribimos para divertirnos".
El escritor, autor de éxitos como Aníbal, Troya, Alejandro Magno y Rajá, entre otras, explicó qué es lo que le atrae de la antigüedad en la que basa la mayoría de sus novelas históricas. "La antigüedad me resulta más accesible que la Edad Media que es un mundo que me es muy ajeno. La Edad Media es un mundo muy cerrado en el que está muy presente el fundamentalismo cristiano. No me siento bien bajo ningún fundamentalismo. De hecho, el mayor desastre de la historia es la invención del monoteísmo", explicó un muy crítico Gisbert Haefs que continuó defendiendo la civilización griega y romana: "Antes del monoteísmo, había un mundo muy abierto intelectualmente. Dentro de 100 años vamos a comprender perfectamente lo que fueron capaces de hacer".
El alemán tampoco dudó a la hora de hablar de su "breve" colaboración con los estudios cinematográficos de Hollywood: "En realidad no se ha llevado nada mío al cine, he colaborado como asesor en alguna pero Alejandro Magno fue un fracaso honorable y Troya un fracaso ridículo. Mi experiencia se reduce a estos episodios".
Haefs que se mostró muy alegre y sobre todo bromista ("no soy serio, casi nunca lo soy"), no dudó en utilizar la ironía para hablar del galardón que le habían concedido: "Es un premio que suelen dar a los escritores cinco días antes de que se mueran así que si no ocurre nada grave hablamos en seis días otra vez".
01-06-2007
Fuente:
Red Aragón
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