Fernando Bedoya es un artista esquivo a las clasificaciones fáciles.
Es un artista múltiple y polémico; que transita sin aparente contradicción la militancia política, la práctica artística individual y colectiva, la docencia, la curaduría, la reflexión estética, el pensamiento.
Su arte se instituye en el borde, cuando adquiere la forma de una territorialidad difusa, rizomática; cuando se despliega en el espacio social a través de imágenes, actos, gestos y textos culturales hasta amalgamarse con las formas de lo político.
Su actividad artística se desarrolló en la gestión de proyectos colectivos, entendidos como un proceso de apertura e inclusión, de transformación y producción, que se gesta y se construye en colaboración.
La temprana opción por el grabado -disciplina que no abandonará en ningún momento, explorándola desde múltiples variantes y extensiones no clásicas-, también da cuenta de su búsqueda estética: borrar la idea de unicidad del objeto artístico y las marcas de autor.
Hay en Bedoya una permanente voluntad de traspasar el espacio privado, de fuga hacia el espacio urbano.
Curadora: Jimena Ferreiro Pella
Salas 4 y 5
Junín 1930 (C.P. 1113) Buenos Aires
Lunes a viernes de 14 a 21 hs.
Sábados, domingos y feriados, de 10 a 21 hs.
Tel.: 4803 1040
Febrero moja el cuerpo desteñido
Nada sabe de un mañana gris
Nada de los dientes de la noche
Juega febrero a ser agua sin lamento
Mueve la cola en el umbral del día
Mueve los párpados que su pasión corroe
Camina febrero la tarde vacía
Camina con su fe de erratas
Con efe de olfato duerme
Sueña su vida breve
La vida de un brote en el desierto
Carga la ausencia en el lomo
No hay brazos abiertos que lo esperen
No hay melancolía que su cuero abrigue
Se va febrero llevando su abandono
Como perro al que no ven doblar la esquina