Viernes 19 de octubre a las 22 hs. en Remedios de Escalada
Conrado Harrington + ENBANDA
Luego de un exitoso primer año lanzamiento, Conrado Harrington continúa presentado su disco solista.
"Signos vitales" es el fruto de una amplia trayectoria musical, tanto solista como dentro de proyectos grupales. Un disco ecléctico en muchos sentidos, que presenta una combinación de ritmos y melodías que dan cuenta de la variedad, flexibilidad y experiencia de Conrado Harrington en diferentes géneros musicales.
Viernes 19 de octubre a las 22 hs.
FERE Cultural, Rosales 954 (Remedios de Escalada, Bs. As.)
Entrada $200 / Promoción: 2 por $300
Venta anticipada en Dr. Melo 4571 (Remedios de Escalada, Bs. As.)
Encasillar el disco dentro de un estilo musical no solo resulta difícil sino que sería contrario a su manera de vivir la música. En "Signos vitales" encontrarán un variado abanico de colores y sonidos que oscilan entre el pop y el folklore.
Ficha técnica
Sobre Conrado Harrington
Nació el 11 de septiembre de 1972. Desde chico le inculcaron el amor, la pasión y el respeto por el arte, tanto la música como la danza y otras disciplinas. Siempre cantó y a los 5 años le regalaron su primera guitarra. Ya en la primaria cantaba en cuanto acto hubiera y cuanta reunión pudiera.
Estudió con grandes maestros como Flora Yunguerman y Roberto Calvo. Hace 20 años enseña canto y música.
Ha cantado, rock, folklore, música de cámara e italiana. Actualmente forma parte del grupo A Figliola, música y danza del centro-sud de Italia.
Respecto de su proyecto solista, compone y toca sus canciones, algunas veces solo y otras en banda. Lo acompañan en su banda Gonzalo Mancini en percusión, Leonardo Varela en el bajo, Ivanna Avram en coros, Laura Kamenetzky en flauta y Juan Pablo Isaía en guitarra eléctrica.
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.