Festival de arte neuquino
LO QUE TRAJO EL VIENTO
El próximo viernes 20 de mayo a partir de las 22hs en
Archibrazo - Mario Bravo 437 CABA
El próximo viernes 20 de mayo, a partir de las 22hs, se llevará a cabo el primer festival de arte neuquino en Buenos Aires, ¨LO QUE TRAJO EL VIENTO¨ con la finalidad de reunir a los residentes y artistas neuquinos que trabajan en diversas expresiones artísticas.-
La presentación, organizada por el Departamento de Cultura de la Casa del Neuquén, apunta a relacionar al público joven y promover el vínculo entre ellos sostenido por la intención de generar nuevos espacios de expresión.
El festival se llevará a cabo en ARCHIBRAZO, sito en Mario Bravo 437 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con entrada LIBRE Y GRATUITA y contará con la participación de artistas neuquinos de diversas disciplinas, como Martín Naya (fotografía), Atrás hay Truenos (música) y FIEND DRONE SESSION (intervención de objetos sonoros).-
La actividad está enmarcada en los festejos del cincuenta aniversario de la Casa del Neuquén, dependiente del Ministerio de Coordinación de Gabinete.-
MARTIN NAYA - www.martinnaya.com.ar
Nacido en Buenos Aires, en Julio de 1975. Pasó su infancia y adolescencia en la ciudad de Zapala, provincia de Neuquén. Allí aprendió a conectarse con la energía de la naturaleza y sus elementos que más tarde lo llevaría a plasmar la auténtica magia de los infinitos tonos en forma exquisita a través de su cámara fotográfica.
De regreso a Buenos Aires, cursó la carrera de Diseño en la Universidad de Palermo y trabajó en diseño varios años al tiempo que descubría su pasión por la fotografía.
Martín Naya anhela con cada una de sus fotografías lograr composiciones armoniosas pero que rompan con los esquemas estructurados que llevan al sujeto a mirar pero no ver el todo, su contexto, el entorno que le da significado y establece un hilo conductor entre el artista, la obra, y el sujeto que la aprecia. Martín logra bucear en la psiquis del sujeto y hacer que su fotografía se introduzca en nuestro mundo íntimo y despierte nuestro espíritu haciendo innecesaria cualquier descripción de la obra con palabras.
FIEND DRONE SESSION www.fiendproducciones.com.ar
Martín Tarifeño es la persona detrás de Fiend, proyecto de música experimental generada con medios electrónicos creados por el artista. En esta ocasión se presentara junto a Francisco Badano, actual guitarrista de Ruta del Desierto (banda de stoner neuquina). Este dúo de músicos promete un set orientado al drone doom, un sonido experimental cargado de potentes ambientes minimalistas generados por instrumentos tanto electrónicos como tradicionales.
INSTALACIONES
Glitch Bots es una instalación interactiva que consta un par de esqueletos roboticos sonoros re diseñados, extraídos de juguetes a los cuales se les intervino los circuitos con fines creativos bajo la técnica de Circuit Bending. Ademas se les agrego controles para que los espectadores puedan interactuar con ellos, con la posibilidad de alterar sus movimientos y la manera en que se reproducen sus sonidos.
Nature Sounds es una instalación interactiva que pone en evidencia este hecho. Dentro de ella naturaleza y tecnología conviven tratando de , generar conciencia al espectador.Esta obra entra en acción cuando el visitante incide directamente con sus manos en el flujo de luz que recibe y necesitan las plantas para sobrevivir. La instalación detecta la ausencia de luz y responde sonoramente.
ATRÁS HAY TRUENOS www.myspace.com/ahtruenos
La salita de la chacra, los locos veranos neuquinos, la camioneta de Ignacio, el auto de Tito, las bardas, la casa de Mati, las vueltas en auto con Pupo, los cielos": esas son las principales influencias de Atrás Hay Truenos, una banda de rock instrumental formada a comienzos de los 2000 en una plaza de los suburbios de Neuquén. Cerca del río Limay, donde los chicos aburridos iban a tirar piedras por las noches.
La banda compone sus canciones dejándose llevar por el diálogo entre instrumentos. En su música hay ruido y matices; riffs y arpegios eléctricos; atmósfera y descontrol. La médula espinal de sus canciones son las guitarras voladas y su alternancia con pasajes de teclados que remiten a esas melodías que uno se canta a sí mismo cuando está distraído en las cavernas del pensamiento. Sus composiciones entran en la imaginación de los oyentes como disparos en una redada: de manera imprevisible y violenta. Pero también admiten la intromisión de un fantasma amable, que entra a sus conciertos a sembrar atmósferas melódicas parecidas a un claro en el bosque. Guitarras, bajo, batería y teclados hacen vibrar la electricidad del sonido en todas las superficies, ya sea el lomo de un caballo o el espejo de agua de un lago.