Un árbol rojo de tela, pintado, con cabezas de serpientes de múltiples ojos nace de una bañera la cual se ha convertido en una gran boca.
El árbol ha sido para las culturas antiguas, un símbolo del orden cósmico, vínculo entre el cosmos, el mundo terrenal y el inframundo. A su alrededor sobrevuelan un conjunto de barriletes realizados en tela de avión, trabajados con pintura acrílica y varillas de fibra de vidrio los cuales poseen imágenes provenientes del universo onírico y de formas arquetípicas de lo masculino y lo femenino.
En su conjunto, la instalación "Sueño de una noche en la bañera", representa una imagen de ensueño provenientes del inconsciente y de distintos mitos del mundo precolombino invaden el espacio.
Centro Cultural Recoleta
Junín 1930
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
4803-1040
Abrió los ojos ungidos de azul
Azul invierno en las retinas
Azul vacío en la memoria
Azul claro en su madre clara
En su madre joven
En su madre blanca
En el camino se le abrió un cielo
Un cielo azul
Azul pulcro y azul sereno
Y en ese azul perdió a su madre
A su madre vieja
A su madre azul
Dos ojos rojos cegaron sus ojos
Rojos como un grito de vida
Rojos como un amor en celo
Rojos como la demencia roja
Y olvidó esos ojos
Por violetas
No por rojos
Una hoja cayó sobre su hombro
Ajada como cada hoja
Amarilla como cada tiempo
Liviana como cada lágrima
Y azul de tan azul
La creyó verde y la creyó inútil
Tan verde hoja tan poca
Para tanto azul
Una mano gris le tocó los labios
Y con su lengua gris le mostró un secreto gris
Gris como la mentira
Gris como la rutina
Gris como la vida gris
Ceniza gris que creyó azul