En Buenos Aires el jueves 26 de agosto a las 19 hs. se inaugurará esta muestra del Museo de la Ciudad que ofrece un panorama de algunos aspectos que la influencia francesa dejó en Buenos Aires. Fotografías en copias originales de edificios y retratos de habitantes de la ciudad, muebles y objetos diversos usados en distintas viviendas
El Museo de la Ciudad de Buenos Aires fue creado en el año 1968. Actualmente se encuentra instalado en un complejo integrado por edificios pertenecientes a distintas épocas, situados en el barrio de Monserrat (anteriormente, Catedral al Sur).
Forma parte del Casco Histórico de la Ciudad; entre sus actividades está la organización en la Plaza Dorrego (Humberto I y Defensa, en el barrio de San Telmo) de la Feria de San Pedro Telmo. En la Plazoleta San Francisco, en Alsina y Defensa, realiza la Feria de las Artes, los viernes y domingos de 10 a 17 hs. Y organiza ferias temporales, como las Ferias del Libro antiguo, de Abril, de los Metales y de la Ropa.
La misión del Museo de la Ciudad es recopilar la historia de la ciudad de Buenos Aires, la de sus habitantes, sus usos y costumbres, su arquitectura y las vivencias de los porteños y de aquellos que pasaron por Buenos Aires.
Museo de la Ciudad de Buenos Aires
Defensa 219/223
4343-2123 / 4331-9855
museodelaciudad@buenosaires.gov.ar
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.