Pocas veces se intenta erigir una memoria útil, recuperadora, con la humilde pretensión de fecundar el presente. Pocas veces se entiende que la memoria nada tiene que ver con rituales donde venerar lo que ya no está, sino con comprender legados y aprovecharlos, ponerlos en vigencia y produciendo un profundo cuestionamiento en los hechos y en los ánimos. Así sucede con distintas circunstancias de la historia individual y colectiva. En esta exposición, la propuesta de Negvi "trata de ser un relato, el recuerdo guarecedor de una poética plástica que nos transporte a nuestra profunda historia. Busca la imagen mínimamente reparadora; arrancar nombres y apellidos de una neblinosa memoria. Al mismo tiempo, les otorga a esas imágenes leves acentos sarcásticos, algo parecido a un ácido humor, subyacente, intangible", asegura Negvi, y agrega: "Apenas una silla negra junto al Estribo del Gauchito Gil, coronado de abundantes papelitos rojos, acompañará la muestra como luto de lo olvidado".
Los objetos de Negvi, con sus papeles que muestran la exactitud del corte, el recorte y la elección de los diferentes tonos y texturas, marcan la intención de una realidad inmediata y la identificación de nuestro origen rioplatense. "Este momento da lugar a la Memoria y trata de dejar de lado la Desmemoria", apunta el artista.
"Se produce el reencuentro identificatorio con el pasado que integramos, con la historia personal y plural, ciudad, barrio, escuela, historia y objetos de los antepasados, la propia vida, incluso en aquellos que recién la inician", grafica Negvi.
Crítica:
Es muy lógico que al intentar el acercamiento de un artista con su publico comencemos por determinar su tiempo-vida y tracemos las constantes que acompañan su desenvolvimiento en la sociedad que le toca vivir ya sea por aceptación u oposición a la misma que dicta y no siempre con acierto, lineamientos que aquel acepta o se revela para crear su arte en una indefensión que da respuesta a las posiciones que muchos solo se conforman con tomar prestadas. Uri Negvi no avanza solo (o en soledad ) hacia el conocimiento artístico. En cada una de sus obras, reconoce que el motor que lo impulsa es sencillamente la vida. Un artista que se desconcentra de sí mismo y va en busca de las experiencias ajenas como todo ser que toma conciencia de que los otros también existen. Si Uri se dejara seducir por aquello que solo aporta capital en forma de moneda no habría intentado este camino. Precisamente por ello él nos muestra lo que muchos no vemos.
Graziella Pittaluga
Crítica de Arte
Periodista
Horario: Martes a Viernes de 12 a 20 hs. Sábados, Domingos y feriados de 10 a 20 hs. Entrada: $1. Sábados y miércoles, gratis
Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori
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