A 40 años de su desaparición, el Conti rinde homenaje a Roberto Santoro con una jornada que lo recuerda en todas sus facetas: poeta, artista popular, hincha apasionado de Racing Club y militante.
En este homenaje, músicxs, poetas y periodistas desplegarán una selección de la obra de Santoro, y algunos compañeros y familiares del poeta compartirán testimonios.
Participan: Alejandro Apo, Rafael Vasquez, Pedro Gaeta, Emilia Santoro, Lilian Garrido, Rodolfo Edwards, Gabriela Elena.
Cierre musical por Los Habitués
Roberto Santoro
Nació en el barrio de Chacarita en Buenos Aires en 1939. Fue guía turístico -oficio gracias al cual recorrió Oceanía, Sudáfrica y las islas de la Polinesia, entre otros destinos poco convencionales-, preceptor en escuela secundaria, pintor de brocha gorda, vendedor de almacén, empleado del Sindicato de Músicos, hijo, hermano, padre, esposo, amigo, militante del PRT, editor y escritor. Su obra poética, inscripta en el tono y la temática de la literatura barrial de principios de siglo y la poesía política de los 60, oscila entre la evocación a un pasado perdido y la experimentación lingüística, señal sobre el espacio en la ciudad modernizada. Su labor como artista también se extendió a otras disciplinas como la música y la pintura, siempre codo a codo con otros grandes artistas de la época como Pedro Gaeta. Como militante siempre buscó cómo hacer confluir su devoción estética con el contacto con el pueblo, con el otro. Así llevó la poesía a las calles, e interpeló a la realidad a través de la mirada y el pensamiento. Fue fundador y editor de la mítica revista "Barrilete", espacio para la literatura argentina y extranjera, siempre con una mirada crítica y transformadora sobre el mundo.
El 1° de junio de 1977 una patota de la dictadura militar lo secuestró. Aún permanece desaparecido. Sin embargo, la suya no debe leerse ni rotularse como la obra de un poeta desaparecido. Es la obra en transición de un poeta enorme cuya carrera, como le sucediera a Federico García Lorca, fue interrumpida por la violencia, el terror y la impunidad.
Todo es música
Vibra liviano el aire en el oído
Huele a jazmines
Es cereza el primer beso
Es almendra la piel que roza
Todo es cuerda
De esa música nacerá un hijo
Vuelven las manos pequeñas
El desvelo de los primeros pasos
La risa libre
Todo es viento
De esa cuerda nacerá una voz
Florecerán senderos tendenciosos
Lo tentará el de la locura
Olvidará lo que dejó
Todo es ciclo
De ese viento nacerá un canto
Liviano
Vibrará el aire en el oído
Nuevamente