"Busco un mueble bajo el cual esconderme, tembloroso y casi inconsciente, rezo en un rincón para que tú, que entraste como una tromba en esa carta, salgas otra vez por la ventana, porque no puedo albergar una tempestad en mi habitación."
"En aquel lugar, ella era omnipotente."
"¿Cuándo se ordenará de una vez por todas este mundo trastornado?"
Franz Kafka, Cartas a Mílena
SÍNTESIS
Cataluña, 1978. Ángela, anciana ya, es invitada a recibir un reconocimiento por su participación activa durante más de cuarenta años en una Asociación que defiende la libertad de los pueblos frente a los gobiernos tiranos. Durante este acto, contará un secreto de su pasado: un gran y controversial amor que vivió desde junio hasta septiembre de 1936 en Santaégida y que le generó un cambio radical en su vida, acercándola luego a la lucha que libra y la identifica desde entonces. En 1936, la Guerra Civil marcó un antes y un después en España, con una cantidad lamentable de víctimas y un pueblo que luchó para conservar un gobierno republicano y democrático.
FICHA TÉCNICA
Sobre textos de Juan Besada
Ángela, Paula Fernández Mbarak
Milena, Marisel Jofré
Cantante, Flor Calvo Reiriz
Pianista, Daniel Crudo
Adaptación: Paula Fernández Mbarak y Sabrina Gilardenghi
Asesoramiento artístico: Andrés Binetti
Asesoramiento de objetos antiguos: Elena Pastore
Diseño gráfico: Bárbara Delfino
Fotografía: Mariana Cullen, Romina Red.
Vestuario: Julia Camejo
Iluminación: Nadia Strier
Imprenta: Osvaldo Díaz
Producción: Flor Calvo Reiriz
Producción general: Paula Fernández Mbarak
Asistente de dirección: Jerónimo Pardo
Dirección y puesta en escena: Sabrina Gilardenghi
SOBRE TEXTOS DE JUAN BESADA
OCTUBRE Y NOVIEMBRE DE 2013
DOMINGOS - 19.00h
CASA FERNÁNDEZ BLANCO, GCBA, Hipólito Yrigoyen 1420
Entradas en venta en la boletería de la sala
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.