"La determinación de la obra
como punto de identidad del reconocimiento,
de la comprensión, entraña, además,
que tal identidad se halla enlazada
con la variación y con la diferencia.
Toda obras deja al que la recibe un espacio de juego
que tiene que rellenar"
Hans- Georg Gadamer
Un instante en el tiempo se detiene, la realidad, la ficción y el pensamiento se conjugan en la obras de Pablo De Monte. El hombre y a través de su representación, el cuerpo humano, es el protagonista. Su presencia encarna la conciencia, el inconciente, el sueño, el misterio y lo erótico. El cuerpo como receptor de significado se geometriza, las líneas rectas y los ángulos generan una reacción de extrañeza, especie de marioneta liberada a su propia suerte. Pero no está solo, va acompañado de otros o estan en dialogo con otros que a veces se encuestan presentes en el cuadro y otras no. El espacio en el que se mueven estos cuerpos es cercano y lejano a la vez. Indefinido, pacífico, desolado, un espacio metafísico, que cita a De Chirico, a Berni, a Spilimbergo, a Seguí y a Aisemberg pero que lo hace propio.
La figura humana de acuerdo a la noción de un magma universal, en le que se funden los elementos naturales y el ser humano marca el eje desde donde se construye las obras. A partir de allí el color se abstrae, la paleta compuesta por colores pasteles, fríos y agrios reafirman la profundidad de los conceptos reprensados. La abstracción del campo de color fortalece la obra dándole un aura de singularidad y autenticidad.
El transito por la vida, los desasosiegos, las agitaciones, las introspecciones son las maneras que encuentra Pablo De Monte para representar la mundo conciente e inconsciente.
El hombre, la mujer, la noche y el laberinto son los elementos que el artista utiliza en sus obras, los círculos concéntricos cual blancos a apuntar, cabelleras aradas donde la mente busca pensamientos, conos acusadores, y bosque donde lo ominoso pude vivir. De esta manera el juego tiene lugar, función elemental de la vida humana, es impulso libre, que impone sus propias reglas y en el participa tanto el espectador como el artista.
La selección de obras de esta muestra recorren los últimos diez años de su producción, pinturas de diferentes formatos, que representan ejemplos de series anteriores, los nocturnos, y los objetos- relieves que siendo abstractos no dejan de lado la figura humana. Un objeto lumínico con reminiscencia de icono bizantino.
A través de una obra actual, Pablo De Monte refleja el pensamiento artístico contemporáneo donde el juego, la cita y símbolo participan como dice Gadamer "en una insoluble juego de contrario, de mostración y ocultación".
Inauguración: Martes 20 de octubre 19 hs.
Horarios: Todos los días de 8 a 24 hs.
Pan y Arte
Boedo 880
Capital federal - Argentina
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