Todos tenemos un Nerón, rey de las fantasías que rigen nuestros actos. Antídoto del veneno que este mismo engendró.
Personificar este arquetipo es mas de lo que nuestro cuerpo resiste, pero vive latente en nuestra esencia y es preciso encontrar el subterfugio para su expresión.
Este personaje nos acecha, como una sombra o ilumina el despliegue de nuestras posibilidades.
De tanto en tanto deambula solo, o asume su rol y espera el momento donde congregarse y en un baile lúdico, entre brillantina y antifaz, crear el maquillaje para salir como un fantasma.
Centro Cultural Borges
Viamonte 525
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
5555-5358/9
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Mueve el hocico sobre el perro muerto
De pena mueve el hocico
Parece hablarle bajo la oreja
Una palabra de amor La fatiga del adiós
Apoya su hocico frente al otro inmóvil
Espera en el suelo el aliento tibio
La lengua agradecida
Ya no se encuentra en esos ojos
Le pesa el abandono en un gemido
El mundo le camina por encima
Como a toda pena ajena
Ahora vaga entre la gente
Mendiga amor
Muestra los dientes
Con la cola entre las patas