El Intendente Ricardo Ivoskus inauguró la muestra "Dalí en San Martín II", que se exhibe hasta el 30 de abil, con entrada libre y gratuita. Se trata de la segunda experiencia que realiza la comuna en este sentido. En 2007 visitaron la muestra en la Casa Carnacini más de 30 mil personas. Esta vez, se exhiben 120 obras originales que no formaron parte de aquella exposición.
"El estado surreal perfecto se logra en la vigilia previa al dormirse, en donde se entremezclan en la mente las imágenes conscientes y las inconscientes oníricas del sueño". afirmó Salvador Dalí respecto al estado propicio para la creación surrealista y parte de la producción del genio catalán podrá verse en San Martín, porque el municipio vuelve a vestirse de gala para recibir, en el Museo Casa Carnacini, a uno de los artistas más revolucionarios, creativos y contestatarios de la historia del arte, Salvador Dalí, alguien que continúa despertando nuevas emociones.
En esta ocasión, la muestra se titula: "Dalí en San Martín II" y está compuesta por más de 125 obras entre las que se incluyen esculturas, platas, efectos visuales, grabados y litografías originales.
Salvador Dalí, desembarca en San Martín una vez más y, como en octubre de 2007, generando una expectativa masiva por parte del público. El Director de Museos del municipio de San Martín, José María Dobal explica a este respecto: "Adquirir la casa Carnacini fue un sueño concretado por el Intendente Ivoskus y cuando presentamos allí la obra de Salvador Dalí por primera vez, la respuesta del público superó ampliamente nuestras expectativas, más de 30 mil visitantes recorrieron la exposición en tan solo 20 días, por lo que las repercusiones no se hicieron esperar".
Casa Carnacini
Calle 110, pueyrredón 2720, entre 63 (Córdoba) y 65 (E. Marengo) a dos cuadras de la Estación Villa Ballester.
Tel:(011) 4847-5042
Nadie oye la levedad del instante
El fruto que cae maduro antes del golpe súbito
El surco de la palabra en la lengua inmóvil
La lágrima que evade al llanto
La piel que a la mano anhela
Nadie oye el crujir del cuerpo quieto
El latido espeso del no
La garra informe del miedo
Nadie oye el oprimir del hueco en la memoria
Ni el absurdo devenir del sueño
Apenas la piedra en el ojo
Un aleteo de pestañas
Que por toda falacia vibran