El Maestro Bornolio es un gran científico que sueña con un mundo sin guerras, donde no exista ni el hambre, ni la contaminación ni la violencia. Desde siempre, la gente acostumbra a pedir deseos antes de apagar una vela. Pero la luz de las velas no le alcanza a este atípico inventor, habitante de una terraza abandonada desde donde desea un mundo mejor para todos.
Entonces, pide cientos, miles, miles de millones de deseos, cada vez que sopla una estrella con su última creación: el "Estelaeróforo Retráctil", un increíble y poderoso artefacto que le permite apagar una estrella a miles de años luz de la Tierra con un simple soplido. Pero el Maestro Bornolio necesita a alguien que lo ayude con su tarea, por eso desparrama por toda la ciudad decenas de avisos en los que solicita una ayudanta "sin vértigo y con ojos grandes". Así llega Cibelina, la ayudanta, una joven inocente, romántica y soñadora, que va por la vida mirando el cielo y pintando su belleza para atesorarla por siempre en sus cuadros. Al enterarse de que el cielo se está quedando sin estrellas, Cibelina hará todo lo posible para que Bornolio, inspirado por el amor, encuentre una nueva manera de cambiar el mundo, pero sin meterse con las estrellas.
Con esta simple, pero a la vez poética y profunda historia de amor, los invitamos a reflexionar sobre el mundo en el que vivimos y cómo transformarlo en uno mejor, ya que, como dice
Cibelina: "Tarde o temprano, los deseos siempre se cumplen..."
Señor de todos los señores
Ni siquiera usas el látigo en la espalda
Dóciles llegan a tu puerta los esclavos
Con qué disfraz los aturdiste
Tiempo irreversible y déspota
Río sin desembocadura
Haz de creer que nunca morirás
Y mueres antes de morir
No puedes detenerte en una flor
No en un rayo antes de caer
No en el último latido
La palabra amor lleva tu nombre
Nace inmortal como el deseo
Muere vacía como el hastío