Arte y religión –Hegel agregaría también filosofía, aunque para los orientales ésta se incluye en la religión-, desde siempre se han complementado a la hora de alcanzar planos de comprensión más altos, ofreciendo las respuestas a las más simples y profundas de las preguntas del hombre. De esta manera, tanto el arte como la religión son símbolos de la condición humana que nos permiten acceder a las ideas, a un conocimiento cabal de nuestro ser.
En la última serie de sus trabajos, Alicia Fernández permite que nos acerquemos a estos conceptos donde la religión es la excusa central para el arte y acaso también donde la creación artística se transforma en acceso a un pensamiento religioso.
La detallada técnica de Alicia nos revela con cada una de sus pinceladas el universo de las religiones de Oriente, las cosmogonías de los pobladores del Tibet o el infatigable trabajo de los artistas consagrados en los templos: imágenes de mundos distintos donde el sueño de los hombres aún vive en contacto con el de los dioses.
A través de estas obras de Fernández, no es posible evitar el encuentro de nuestros ojos con el tiempo y el espacio de esos hombres y tal vez es más difícil separar el compromiso de la artista de ese íntimo encuentro, de esa profunda experiencia. El arte cumple así, en esta serie nueva de la artista, esa misión ontológica que, mediante la presentación del otro, nos acerca a nosotros mismos.
Andrés Bardon
Enero 2009
Centro Cultural Recoleta
Sala 11
Junín 1930 (C.P. 1113) Buenos Aires
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Sábados, domingos y feriados, de 10 a 21 hs.
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