Ciclo Concordia
Borges Contemporáneo II
Rosario Zorraquín
Un pequeño encuentro con Federico Peralta Ramos
El fondo de todo
Ciclo de exposiciones de artistas de joven trayectoria en diálogo con los maestros que abrieron camino. De esta forma realizamos estos sencillos homenajes a quienes han demostrado gran espíritu creativo en un encuentro de amor, reconocimiento y gratitud.
La elección supone también el análisis previo entre la curadora y el artista quien debe descubrir los vasos comunicantes entre su obra y la del maestro elegido. De esta forma, los jóvenes nos ayudan a rescatar valores anteriores que, tal vez han quedado rezagados.
Las muestras pretenden ser una mano recíprocamente tendida, crear un puente intergeneracional y un diálogo enriquecedor.
Por Matías Duville
Rosario se fue al otro cuarto de su taller, dijo que se iba a buscar algo para tomar mientras charlábamos.
Hace mucho calor y está a punto de llover. Del otro lado de la pared escucho que se detiene, es como si en ese corto trayecto se le apareciera algo para contemplar. Ahora recuerdo, quizás sea la ballena que se construyó en una de las piezas de este sitio.
Una especie de confidente que ocupa toda una habitación y a la que consulta cada vez que lo cree oportuno. Estoy sentado en una silla frente a una de las pinturas. En el cuarto hay cuatro obras que por alguna razón se comunican entre sí y forman un diálogo que me traspasa. Parecen ser pinturas en las cuales hay un interés por descifrar qué hay mas allá de lo visible, qué ocurre con el pensamiento de estas formas. Es un interés generado a partir de lo que extrañamente puede ser, también, fuente generadora de ideas. Una roca, la neblina, un fragmento de atmósfera. Por momentos Rosario se aleja para ver cómo va la estructura de lo que esta operando, tal vez ... un animal o una montaña, ahí se lanza nuevamente y ataca la zona que la hace reaccionar. Recuerdo una de las charlas que tuve con Rosario en la que me mostró una serie de fotografías, la gran mayoría eran de playas perdidas en donde la naturaleza se alternaba con sus seres queridos. Un acercamiento sentimental que más tarde se transportaba a algunas de sus pinturas, en donde el fluído producía el tipo de efecto que ocurre cuando entrecerramos los ojos y mezclamos nuestro pensamiento con la imagen que estamos viendo. Creo que estas últimas obras conservan un poco el espíritu de aquellas pero llevado al ultra extremo. Es un trayecto invisible, una especie de naturaleza en la cual sólo podemos ser arrastrados por la corriente. Las pinturas parecen destilar el bloqueo y seguir para adelante con una velocidad no humana. Es como si Rosario hubiese hecho un pacto con algún animal que conoce el terreno y a cambio pudiese ver a través de sus ojos. Hay zonas a las que sólo se accede pintando, lo interesante de esto es que en el momento uno nunca sabe cuándo cruza ese límite no señalizado, en donde el lenguaje se hace extraño y las palabras no pueden explicar más que la imposibilidad de describir que es lo que tenemos frente a nuestros ojos. Sólo podemos acercarnos a balbucear algunas frases coherentes, pero el núcleo de este sistema no está en el habla. Rosario se lanza al vació de su obra. A veces son batallas interminables, por momentos se mueve con seguridad extrema. Siempre es un nuevo episodio. Su obra parece dar saltos, latigazos y cambios de dirección producidos por paredes invisibles. Nada está escrito ni guionado. Eventualmente las cosas cambian de norma y se vuelve plenamente quirúrgico y molecular. Es en estas ocasiones en las cuales Rosario se frena, respira y vuelve a mirar el mundo a través de las fibras, la piel o la corteza. Rosario regresa de la cocina, ahora no hace tanto calor. Afuera llueve, pasó un minuto más de vida.Todo cambió radicalmente.
Curadora y organizadora del proyecto Ana Gallardo
Horarios
Lunes a sábado de 10 a 21 hs.
Domingos de 12 a 21 hs.
Tarifas
Entrada general $ 10,00.-
Entradas estudiantes y jubilados $ 7,00.-
Centro Cultural Borges
Viamonte esq. San Martín
Buenos Aires
Argentina
Tels: 0054 (11) 5555-5359
email: info@ccborges.org.ar
En este vacío desborda la pena
Tiene el precio del amor
Abruma con pétalos caídos
Vuela errante en la boca adormecida
Y se anuda en la garganta
Cae la rama que el árbol suelta
Cae el árbol que el agua seca
Todo es tierra firme para la piedra inmóvil
De verde se cubre la herida
Es llano el campo de lo cierto
Las alas nobles no transitan este cielo
Un suelo de mendigos las ampara
Qué mano piadosa nos apartó del abismo
Ese abismo donde el amor sucumbe
Y se atreve