Pinturas
Conocí a Jorge Coscia hace 15 años, en esa oportunidad tenía un programa de televisión dedicado a los pintores. Se ocupó de mi trabajo en varias oportunidades, inclusive haciendo un documental donde yo pintaba en la estación de subte, en el subsuelo de mi taller.
Él es un director de cine que realizó varias películas, algunas muy exitosas, incluso en la esfera internacional. Me visitaba asiduamente en mi estudio, produciéndose cálidos encuentros. En una ocasión, me invitó a actuar de pintor ciego para un cortometraje sobre "la Venus". En fin, son muchos años de interrelación pictórica-cinéfila y una gran amistad que nos une.
Luego decidió retomar la práctica de la pintura, actividad que realizaba desde muy temprana edad, tomando clases de pintura conmigo en la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, donde el enfoque principal fue el estudio de la figura humana. Jorge es uno de los pocos casos en el cual un director de cine se convierte en pintor; por lo general el proceso es inverso. Como Greeneway, Kurosawa y Scorcese, egresados de Bellas Artes, se ocuparon luego de hacer películas. Jorge Coscia necesitó pasar de un lenguaje tan complejo y multitudinario como el cine, a uno más íntimo y solitario como la pintura.
En esta primera exposición individual nos muestra sus dos grandes inquietudes: los sucesos políticos en los últimos tiempos de nuestro país y su musa "la Venus", o "Paula". En sus cuadros dialogan un relato cinematográfico con lenguaje pictórico. Por momentos es una película y por momentos una toma, logrando cuadros que despliegan una inmensa belleza.
Bienvenidos pues, al mundo de la expresión plástica, donde todos están invitados a la reflexión y al juego de los colores.
Ariel Mlynarzewicz
Horarios
Lunes a sábado de 10 a 21 hs.
Domingos de 12 a 21 hs.
Tarifas
Entrada general $ 10,00.-
Entradas estudiantes y jubilados $ 7,00.-
Centro Cultural Borges
Viamonte esq. San Martín
Buenos Aires
Argentina
Tel:0054-11-5555-5359
email: info@ccborges.org.ar
Ciego, vuela un avión harto de gula
Ronda el cielo como juez hipócrita
Nube como bosque es el vacío
Todo es niebla allí abajo
Carga en su abdomen la conciencia que lo hostiga
La obediencia libra al hombre de sus actos
Razón por razón, diente por diente
Sangre como bálsamo de sangre
Como hiena merodea en la sabana
Qué hueco surcará el agua en la llanura
Qué grieta habrá que calar en este cielo
Una nube abre su boca de silencio
Desnuda e inocente se entrega una ciudad
Lanza el hombre sin reparos su conciencia