La presente exposición surge de un registro fotográfico propio compuesto por imágenes de mujeres y hombres de distintas edades, cuyos ojos, manos o figuras devienen en series de fotografías, murales y objetos. Producciones en las que el blanco o rojo invaden la totalidad de la superficie y diluyen las imágenes; estructuras plásticas heterogéneas que encuentran unidad en un juego de monocromías, entre lo inmenso y lo pequeño, lo visible y lo invisible, lo concreto y lo etéreo.
Vibra la madera en la guitarra
Vibra el metal junto al músico que sopla
Vibra la gota hostigada por el viento
No sabe la madera del misterio de la música
Nada sabe el bronce de los dedos de Coltrane
Todo pentagrama guarda un lamento en cada nota
Llora la madera junto al llanto de las cuerdas
El metal desgarra un canto
Es el viento lo que amansa
Nada significan sin un cuerpo que los frote
Como este papel quebrado
Como esta escritura rota