La presente exposición surge de un registro fotográfico propio compuesto por imágenes de mujeres y hombres de distintas edades, cuyos ojos, manos o figuras devienen en series de fotografías, murales y objetos. Producciones en las que el blanco o rojo invaden la totalidad de la superficie y diluyen las imágenes; estructuras plásticas heterogéneas que encuentran unidad en un juego de monocromías, entre lo inmenso y lo pequeño, lo visible y lo invisible, lo concreto y lo etéreo.