A partir del miércoles 4 de mayo, en el marco del programa Arte en la Torre de la Fundación YPF, abrirá al público una nueva exposición de Marcos López.
Tierra en trance está compuesta por una serie de fotografías: retratos, escenas callejeras y un mural de grandes dimensiones.
Estas obras -muchas de ellas inéditas- muestran a través de distintos personajes y algunas esquinas del barrio de Constitución, un retrato global y aspectos de los individuos y la sociedad que el artista gusta mostrar.
Hay en el título de la muestra una referencia, homenaje, al cineasta brasilero Glauber Rocha y en el gigantesco mural una inevitable relación con aquellos que se produjeron en el marco del movimiento artístico mexicano de principios del siglo XX.
Dentro de su amplia y prestigiosa producción se destacan las series llamadas Sub realismo criollo y Pop latino tanto como sus pasajes urbanos y su obra en blanco y negro. En todas ellas junto a su mirada a través de la cámara fotográfica aparece un rol de director teatral que toma influencias del cine, la pintura y el documental clásico.
Arte en la Torre es un programa de la Fundación YPF que -bajo la curaduría de Fernando Farina- convoca a destacados artistas contemporáneos a través de proyectos especialmente concebidos para este nuevo ámbito de exposiciones inaugurado en la planta baja de la Torre YPF en Puerto Madero, obra del reconocido arquitecto Cesar Pelli. En su primer año, durante el 2010, el programa llevó adelante las exposiciones m2 de Graciela Sacco, Trailer de Nicola Costantino, Fuegos de luces de Esteban Álvarez y Babel de Gabriel Valansi.
Abrió los ojos ungidos de azul
Azul invierno en las retinas
Azul vacío en la memoria
Azul claro en su madre clara
En su madre joven
En su madre blanca
En el camino se le abrió un cielo
Un cielo azul
Azul pulcro y azul sereno
Y en ese azul perdió a su madre
A su madre vieja
A su madre azul
Dos ojos rojos cegaron sus ojos
Rojos como un grito de vida
Rojos como un amor en celo
Rojos como la demencia roja
Y olvidó esos ojos
Por violetas
No por rojos
Una hoja cayó sobre su hombro
Ajada como cada hoja
Amarilla como cada tiempo
Liviana como cada lágrima
Y azul de tan azul
La creyó verde y la creyó inútil
Tan verde hoja tan poca
Para tanto azul
Una mano gris le tocó los labios
Y con su lengua gris le mostró un secreto gris
Gris como la mentira
Gris como la rutina
Gris como la vida gris
Ceniza gris que creyó azul