CICLO
Cine y poesía
Este ciclo se plantea como una pregunta inacabada por la grieta, el extrañamiento, el ejercicio de la voz.
A lo largo de cuatro encuentros -que combinarán proyecciones con lecturas en vivo- se buscará ahondar en las posibilidades infinitas de la representación y la construcción del sujeto poético contemporáneo. Además de la poesía, los protagonistas indiscutidos serán la experiencia y el cuerpo: el territorio que da forma a cada universo.
Sábado 14 / 18 HS
Lunas cautivas. Historias de poetas presas
de Marcia Paradiso
(Argentina 2012, 64´)
Comentan y leen: Marcia Paradiso (directora), Liliana Cabrera y Lidia Ríos (protagonistas), Juan Pablo Fernández (tallerista cárcel Ezeiza, músico) y María Medrano (tallerista cárcel Ezeiza, poeta)
En la Unidad Penitenciaria 31 de Ezeiza conviven más de 200 mujeres privadas de su libertad, muchas con sus bebes y algunas extranjeras. Frente a la dureza de la vida intramuros, un taller de poesía.
El documental investiga la capacidad liberadora de la palabra poética en un espacio de encierro. Las historias de vida de tres mujeres se van entrelazando en un hacer cotidiano de contrastes entre la vida carcelaria y la poética, hasta alcanzar la instancia final de la libertad.
Dirección, investigación, guión y distribución: Marcia Paradiso / Fotografía: Leandro Binetti / Cámara: Daniel Borrelli Azara / Sonido: Daniel Borrelli Azara y Mauro Mannelli / Edición: Emiliano Serra y Marcia Paradiso / Protagonistas: Lidia Ríos, Liliana Cabrera, María José Sancho Rico, María Ferreyra, María Silvina Prieto, Adela C
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA
Llueve sapos en todos los aljibes
Rompen las gotas en el tambor del techo
Es la lluvia que crepita
Es encierro el barro que devora
Llueve magnolias secas
Un diluvio sagrado llegó como condena
Llueve ángeles y lápidas y espadas
Llueve donde nada llueve
Se hunde la tierra en la tormenta
Un vientre de niño la somete como nube
Agita sus piernitas de manteca
Muerde sus deditos de leche
Y suelta la risa inocente
Que hasta al huraño sol despierta
Abril nos libra de un cielo mutilado
Ese nombre apocado que sin culpa ríe