Hay mucho escrito sobre los años 70 (literatura, ensayo, teatro, periodismo) pero bastante poco sobre los modos en que se construyeron las sensibilidades y subjetividades de la época. Infancias en dictadura, la calle, el barrio, el rock, la escuela, el entorno familiar, las primeras lecturas, el mandato de establecer justicia en el mundo.
Pablo es un adolescente, estudiante secundario del Colegio Nacional de Buenos Aires, atrapado por los vendavales de una época de intensidades y compromisos extremos, aspirante inercial o perplejo a convertirse en bravo soldado montonero. Empujado por las dudas, el miedo, el instinto de supervivencia, recala en Barcelona para vivir un exilio precoz y lacerante, al que decide poner fin con un afiebrado retorno al país, al No Matarás, al crimen político.
¿Y las violencias que se van cargando? ¿De dónde llega eso que germina en los cerebros tiernos? ¿De qué operaciones mentales, noticias, murmuraciones, emociones? Se veía venir -neuronas con corazones trabajando-, la muerte se miró con la ideología y antes con la religión y cómo está usted, encantado. Mezcla rara.
No es el miedo la pregunta
No la balsa en el océano
No la inconsolable espera de una cifra
No la suma -ni de sístoles ni de diástoles-
No el cero
No es el miedo la pregunta
Los infinitos caminos del desierto
La arena de un futuro movedizo
La silenciosa sílice y las horas
El tiempo entre dos puntos
No es el miedo al horizonte
La línea recta de una curva apócrifa
Cada cielo e infierno que conspira
El sol de otoño
La luna llena
La ceguera de una noche
de vigilia
No es el miedo la pregunta
No la sal entre los labios
No las piernas sublevadas
No lo cóncavo y convexo
La orfandad en la mañana
Un pasado despoblado
Es el miedo a la respuesta.