Inaugura miércoles 3 a las 18.30 hs.
Texto de la Lic. Claudia Sanzi / En esta muestra, podemos ver y percibir el propósito de los artistas que, a través de sus obras intentan compenetrarnos para que visualicemos el significado de la pérdida de la esperanza, el encierro, la necesidad de vivir mintiendo, anestesiándose y no pensando, mirando hacia otro lado, pues la idea es sobrevivir.
Nosotros estamos acostumbrados a mirar desde nuestro lugar, prefiriendo no entrometernos; pensando que aquello sólo le acontece a los otros.
Es debido a esto que esta situación debe ser mostrada, y una vez más el catalizador y eje conductor es el Arte, punto de encuentro de todas las miradas.
El fin es concientizar develando aquello que se encuentra oculto. Para alcanzar este objetivo se necesita de participación y compromiso ciudadano.
La exposición cuyo contenido es profundo, conceptual y espiritual, nos propone una reflexión sobre las nuevas modalidades de esclavitud. Esta problemática social resulta muy conmovedora para todo tipo de espectadores, que a través de las obras se sensibilizarán ante una terrible realidad que les toca vivir a tantas familias. Los artistas se hacen cargo no solo de su obra, sino del mensaje que éstas llevan consigo, la de "ser la voz de los que no tienen voz".
Lunes a viernes de 10 a 21 hs.
Entrada libre y gratuita.
Honorable senado de La Nación Argentina - Salón Azúl
Museo Parlamentario
Hipólito Irigoyen 1849 - piso 1º, Capital Federal, Argentina
No es el tiempo la distancia
el hueco invisible
el labio en la sal
el error en los ojos
No es la falta en recorrerla
la voz tras puñal
el despertar solitario
la mañana a las seis
No es espejo la mentira
el coral de los ojos
la ruta de las manos
la madera diurna
No es el aire ni las hojas
ni el sol, nudo del cuello
ni la arena ni la historia
ni la cuerda ni el silencio
No es lo lento de una tarde
que jamás llegará a tiempo
ni desnudará la daga
la memoria de un reloj urgente
cuando las tablas vuelquen noches
y una historia se descuelgue
con la marca de una soga
con el único color
de los amores muertos