La Consagración de la Primavera.
de Oscar Araiz
La fiesta aparece como una liturgia global, como un fenómeno total: pone en juego la sociedad unánime, cuya cohesión se encuentra al mismo tiempo, reafirmada. La comunidad, en ese clima de paroxismo, se afirma como comunión; la existencia toda se transfigura. La fiesta es el gran juego social de la trascendencia, el recomenzar del Gran Comienzo. El universo se halla en tren de nacer y su nacimiento, en el mismo momento en que se manifiesta la potencia creadora de lo sagrado, restituye a los humanos las inmensas posibilidades perdidas. La fiesta restablece la situación límite donde el orden ha nacido del desorden; donde caos y cosmos se hallan todavía contiguos. El mismo torbellino ocasiona la unanimidad de los hombres en este esfuerzo de reintegración, donde las individualidades pierden su distancia y tienden a confundirse. Las liturgias festivas se desenvuelven en expresiones de conjunto, bajo la forma de cortejos, cantos, danzas. La fiesta se constituye como una representación sin público. Todo el mundo representa para todo el mundo. La fiesta celebra la alegría del hombre y la juventud del mundo, la alegría del mundo y la juventud del hombre.
(George Gusdorf, Mito y metafísica)
Música: Igor Stravinsky / Coreografía: Oscar Araiz / Vestuario: Renata Schussheim / Coordinador técnico e iluminación: Oscar Bonardi / Producción ejecutiva: Mariana Markowiecki - Inés Vernengo / Director asociado: Yamil Ostrovsky / Dirección General: Oscar Araiz / Grupo de Danza UNSAM 2013: Romina Alaniz - Rocio Castagnasso - Romina Castillo - Carla Giordanino - Corina Tate - Griselda Montanaro - Rosalía Zanón - Antonella Zanutto - Marcelo Bizzarri - Rodrigo Calvete - Oscar Farias - Facundo Fleita - Juan Carlos Ojeda - Bernardo Villafañe - Germán Farias - Kevin Litvin
Entrada libre y gratuita
Brillante como la noche se va
Lleva hojas ciegas en las manos
Cielos de rayos de estrellas de balas
Se va como se va la hora más deseada
Nada es tan blando como el plomo del disparo
Como la lluvia en la piel y duerme apenas
La noche es luz de tierra en los ojos
La lluvia como las horas hasta que dejen de gotear
Un dolor a sangre hay en el pecho
Un dolor nauseabundo a huesos podridos
Un dolor a lluvia que no cesa
Un dolor a sombra mojada
El disparo se oye como una cama vacía
El silencio pólvora en el pecho
Y nada más nube de azufre
Brillante como la noche que no vuelve
Se va