Sin "disfraces", por decirlo de algún modo, jugarán cierta identificación con los chicos con un objetivo específico: mostrar que todos podemos tener miedo a algo y que el mejor modo de superarlo es reconocerlo y enfrentarlo (ya sea con palabras mágicas, con bailes o con canciones). Decíamos que existe un hilo conductor, pero también existen varias ramificaciones para dar lugar a bromas, cuentos (como el del rey y los chanchitos), aventuras (como la visita para transformar a la bruja en alguien bueno), juegos...