Nueve films inéditos en Argentina, una sección de "clásicos contemporaneos" y una retrospectiva del cortometrajista João Salaviza.
La cinematografía portuguesa supo alcanzar rápidamente un lugar destacado en la historia del cine. Realizadores como Manoel de Oliveira, João César Monteiro o Paulo Rocha lo mantuvieron presente durante buena parte del siglo XX. En años recientes fue una de las cinematografías que cobró mayor intensidad y originalidad.
La Semana de Cine Portugués surgió de la necesidad de inaugurar en la ciudad de Buenos Aires un espacio de programación anual y exclusiva, a la altura de la calidad del cine luso.
Este proyecto empezó por tener lugar en el Malba (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires) en agosto de este año para ahora, por la primera vez, salir de Capital Federal en dirección a una ciudad dinámica y cinéfila como Rosario. El foco de la programación estará puesto en un cuerpo de cinco films: tres estrenos nacionales dirigidos por jóvenes cineastas y dos clásicos contemporáneos de dos directores consagrados, Pedro Costa y João Canijo.
Programación:
Sábado 5 de octubre
A las 18 - Un Fin del Mundo, de Pedro Pinho
En un barrio suburbano de las afueras de Lisboa, un grupo de adolescentes deambula a la espera del verano. Como si el tiempo estuviera suspendido, sus conversaciones, susurros y miradas oscilan entre un mundo infantil que se abandona y un mundo adulto aún sin explorar, sin definirse por alguno de ellos.
A las 20 - Sangre de mi sangre, de João Canijo
Márcia ha criado a sus dos hijos junto a su hermana Ivete en una pequeña casa en las afueras de Lisboa. La vida de Márcia cambiará al conocer al nuevo novio de su hija; también la de Ivete, al intentar salvar a su sobrino de las amenazas de un narcotraficante.
Domingo 6 de octubre
A las 16 - Por aquí todo bien, de Pocas Pascoal
Alda y su hermana llegan a Lisboa, tratando de escapar de la Guerra Civil de Angola. Corre el año 1980 y su madre ha decidido quedarse junto a su padre, que lucha por la liberación del país. Sin otro contacto más que algún llamado telefónico, ambas deberán construir una nueva vida, desde cero, como emigrantes en los suburbios de una ciudad tan sorprendente como cruel.
A las 18 - Jesus por un día, de Verónica Castro y Helena Inverno
Durante Semana Santa, en Babe, una comunidad rural del noreste de Portugal, un grupo de presos se hace cargo de la representación del Vía Crucis.
A las 20 - Ne Change Rien, de Pedro Costa
Hipnótico retrato de la cantante Jeanne Balibar, más conocida como actriz en películas de Jacques Rivette, Arnaud Desplechin y Olivier Assayas. Entre los ensayos y las grabaciones, los conciertos de rock y los cursos de canto lírico, entre un ático en el interior de Francia y el escenario de un café en Tokyo, surge un ensayo íntimo sobre la creación artística y la esencia del trabajo.
Programación y producción: Vaivén.
Con el apoyo del Camões Instituto da Cooperação e da Língua, de la Embajada de Portugal en Argentina.
Auspician el Consulado Honorario de Portugal en Rosario y el Centro Audiovisual Rosario.
Más información en:
www.vai-ven.com.ar
www.facebook.com/semanacineportugues
Sábado 5 desde las 18 y domingo 6 desde las 16 en el Túnel 4. Gratis.
Fuiste recubriéndome
mármol de furia y pena
pedestal de hielo
deshojándome en espinas
en pétalos exactos
en piedra movediza
en claves de mí
Fuiste derritiéndome
tallo a tallo
asfixiando las haches
respirando bronces agitados
aire rancio
agónicos silencios de cursivas
Fuiste negra blanca y fusa
amalgama
tres compases
un cielo a cuatro espacios
infierno en cinco líneas
silencio de redonda
cincel en si bemol
Talabas cada letra –cada músculo–
transcribiste un do en menores
un tres por cuatro
aliviaste una nota –la primera–
acentuaste otra nota –la olvidaste–
elegiste el cincel como palabra
el martillo una vez
y otra vez
y otra más
Golpeabas cada letra con mi nombre
la armonía de la roca deformada
–el hielo en andante–
rescataste mi boca
mi cuello de sílice
mis dedos intactos
músculos convexos
–mineral revelado–
relevado y converso
transportado
a tu lengua
Olvidaste el líquido –la piedra–
la pared uniforme
la incisión primera
la magnífica obertura de los labios
el color amarillo
lentamente
el color amarillo
y me cubriste de forma
–sin arcilla–
colosal y desnudo
–sin arcilla–
como un desierto en otoño
lentamente
en otoño
Quebrantaste la furia –las piernas–
tu deseo de única
y giraste aliviada
tan creadora y tan dueña
yo, de mí,
tan perfecto y esclavo
de unos dedos de artista
manos en gubias que huelen
a vacíos paréntesis
a inmóviles ocres
a disonantes duetos
en claves de mí
Huele a mármol
ahora huele a mármol
a tiempo asimétrico
a lluvia de erres
a tinta esparcida
Huele a huesos tallados
a notas ligadas al óleo
a tiempo fuerte pasado
a tiempo débil presente
Pero la oración era otra
el bloque aún misterio
mi cuerpo tu mente
solo de piano tus manos
subrayándote a tiempo
golpe a golpe –al unísono–
el tallo inminente
la raíz desterrada
La oración era otra
destallabas palabras
buscabas savia en el verde
–en el mármol–
desconocías la piedra
te licuabas en notas
en metros
en centímetros
si es que estabas
o no
Me veías humano –tan piedra–
conjugabas mis músculos
descubriste el espejo
el velo descorrido
la quinta aumentada
el cincel en el piso
el punto y aparte
tus brazos pulidos
tus ojos concéntricos
–el túnel–
tu mano en la piedra
–el lienzo–
el ocre en tu pecho
–los ocres–
No he podido imitarte
tallarte en el aire
quitarte la piedra
preferirte en bemoles
subirte una escala
–las eses por ces–
escribirte en mayúsculas
en puntos suspensivos
en cuerdas sostenidas
en mi mayor
Un conjunto de verdes
amarillos y otoño
te descorren el velo
el mármol por lienzo
el cincel por pincel
y mis dedos –martillos–
en colores ahogados
sobre el blanco dibujan
tus manos de piedra
tu cuerpo de ocre
tus ojos cerrados
azules cerrados
quemando las horas
frente a un mismo espejo
golpeando la piedra
–el hielo–
tallándome.