Este ensayo fotográfico contiene una propuesta que, a primera vista, podría parecer descabellada. Una serie de fotografías de hombres de siete países del sur de América despojados de sus ropas y sorprendidos en sus propios mundos. Privados de todo aquello que los cubre y rodeados de lo poco que los cobija. Pero, al fin y al cabo, ¿no es esta doble crudeza el retrato acorde a una región de historia tan ardua como la sudamericana?
Estas son fotografías de gente verdadera. Y la exhibición franca de sus cuerpos no es más que una manera de desnudar aún más sus verdades. Las propias y las de su entorno. En el modo de exponerse frente a la cámara están su historia, sus temores, sus anhelos, y en el paisaje que aparece detrás, la otra mitad de sus vidas.
Así es que estos retratos intentan contener ese doble sueño. Hombres que tienen en su rostro la tierra donde nacieron, su paisaje, su clima. Cuerpos que muestran señales de su historia, que sugieren su manera de amar y que hasta dejan entrever su futuro. A todos, les pedí que posaran como lo que eran. Detrás, quedó como testimonio su propio ambiente.
Es por eso que este ensayo propone un fresco del modo de pararse frente a la vida que tienen algunos hombres del sur de América, y de ciertas formas de ser, de vivir, de trabajar y de esperar que existen hoy en esta vastísima región.
Marcos Zimmermann
Horarios
Martes a viernes de 12 a 20 hs.
Sábados y domingos de 10 a 20 hs.
Entrada libre y gratuita. Quienes deseen contribuir con la Asociación de Amigos del Palais de Glace, puede adquirir un bono contribución de $2
Palais de Glace
Posadas 1725
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Colectivos
17 - 61 - 62 - 92 - 93 - 110 - 124 - 130
Golpea la campana contra el suelo
Abatida se quiebra en la garganta
La verdad se parte en dos falacias
Una moneda al aire con dos caras
La misma suerte, la misma nada
Frío disfraz que los necios visten
Ningún sabio profana el pensamiento
Corre como agua la idea que fermenta
La voz grave que pesa entre los dientes
Un velo en los ojos cela la mirada
Hombre nuevo que sometes al pasado
Ilustre y opaco terciopelo
En qué piedra tallaste aquellos versos
De sutil ilusión, de profecía vana
Nubes de tiempo que hoy caen sobre mi espalda.
No dobleguen mis huesos —están tan curvos—
Soy un pobre viejo que sin boca grita
Que sin aire para siempre calla