Ben Walsh, el músico y percusionista australiano, dará un único concierto en el país, en el marco de su gira regional por Brasil, Argentina y México.
Durante su primera visita a Buenos Aires realizará talleres de percusión con el uso de material de descarte para adolescentes de entre 13 y 18 años en la Casa de la Cultura Popular Villa 21 24, en un trabajo en colaboración entre el Ministerio de Cultura de la Nación y la Embajada de Australia en Buenos Aires.
Ben es músico y percusionista desde los 18 años. Es considerado uno de los actores de mayor renombre en su rubro dentro de Australia. Su carrera comenzó en 1994 cuando formó un trio llamado Pablo Percusso con el que realizó diversas giras dentro de Australia y a Estados Unidos, Canadá y Singapur.
Luego se unió al grupo de percusión japonés Taikoz y durante 6 años trabajó con Ian Cleworth y el percusionista japonés Eitetsu Hayashi con el que se entrenó de manera intensa en la modalidad de percusión Wadaiko.
A fines de los noventa formó la banda Australiana electrónica The Bird a la que sigue perteneciendo. Realizó composiciones y diseño de sonido y compuso bandas de sonido para cortos cinematográficos y obras de danza contemporánea. Una de ellas le mereció la obtención del Premio Green Room a la Mejor Partitura de Melbourne en 2007.
Ha colaborado con el percusionista Bobby Singh con el que ha creado dos grupos: Dha y el Circle of Rhythm.
Realizó numerosas funciones en la Sydney Opera House junto con su Orkestra of the Underground. Fue co-director y ejecutante en la Tom Tom Crew, una performance de muchísimo éxito en Nueva York, Edimburgo, Londres y Sidney durante más de cinco años.
Una celda diminuta cuida de mis ojos
Una prisión de filosos barrotes
Salvaje los corta en mitades de mitades
En otros tantos ojos
Miran como por la luz de una puerta
Espían al mundo nuevo
Un universo delgado
Un universo parcial
Se ven como una sucesión de detalles
Son tan leves
Tan vulnerables
Como cuadros de celuloide a punto de inflamarse
La tibieza blanca de una claridad los ciega
No se oye en esta celda música que ampare
Sólo cuelgan pinturas deformes
Abominables fragmentos de un cuadro que atormenta
Más allá de estos dedos que cubren mi cara
Todo lo demás es realidad que aterra