Acuarelas y técnicas mixtas
Ante la obra de un pintor cuyos méritos son indudables, reconocido entre sus pares, nada causa más inesperado placer que constatar en él una nueva línea de investigación que, sin mengua de sus anteriores logros, se aparta de los cánones habituales para mostrarse otro.Desnudos con insectos, fondos muy trabajados conviviendo con mancha libre, restos de columnas o pilastras: elementos disímiles conviven en la obra que Miguel Bengochea presenta, siempre dentro de una particular retícula, que puede también leerse como el cuadro dentro del cuadro.
Suelta pero firme, la línea sostiene. Esquivando los presupuestos tradicionales, elabora, a través de la difícil acuarela, metáforas eróticas encubiertas. Trabaja con las clásicas tríadas y algún neutro, donde aquella se convierte en caligrafía, creando así dimensiones diversas dentro de la planimetría del objeto cuadro.
Esta técnica, junto a las mixtas, donde el atrás no necesariamente coincide con la imagen, otorgan a la tela gran movilidad, haciendo que la mirada ruede envolviendo la escena: este curioso pero eficaz manejo de la especialidad, conlleva y acierta la pugna entre velocidad y lugares de quietud.
Alejado de perezosas lecturas, lateraliza lo ya cultivado, - sólo temáticamente- sin descuidar la proporción compositiva: arriba así a una comprometida apuesta donde las fronteras se deslíen, atacando una temática hasta ahora guardada en él, sin la agresividad explícita que tantas veces implica lo sexual.
Sin duda, estas variantes que viene realizando hace una década, donde la figura no ocupa el lugar principal ( por ej. edificios que conjugan con el color, libélulas en espacios imaginarios, etc.) son a su vez complementarias de su obra más conocida, donde la rotundidad campea. En lugar de la anterior densidad, ahora la semántica del cuadro ha virado hacia una mayor libertad expresiva.
Si bien hay turbulencias ocultas en esta serie, Bengochea ataca el duro hueso de la dicotomía representación-no representación, saliendo airoso a través del aprovechamiento inteligente y con sobrado oficio como para que la misma se constituya en un nuevo peldaño en su sólida producción.
Osvaldo Mastromauro
Buenos Aires, marzo 2012
Curador: Osvaldo Mastromauro
Del 17/5 al 10/6 de 2012
Lunes a sábado de 10 a 21 hs.
Domingos de 12 a 21 hs.
Centro Cultural Borges
Una plaga de manzanas acecha en esta tregua
Rojas se agitan como señuelos
Traen pulida su piel de escamas
Traen el corazón blando como la arena
Llegaron hasta aquí por el hambre del deseo
De todos los sembrados eligieron el más joven
El que la boca no probó
El que se atreve a florecer mientras el edén duerme
Cuelgan como gotas de vino
Algunas sin consuelo se desploman al vacío
Otras sedientas insisten con la boca abierta
Una de ellas rodó por mi mejilla
Eva la probó
El deseo tiene gusto a lágrimas de alcohol