Dos documentales
Tierra y destierra y ¿Qué es enseñar para vos?
Actividad realizada en el marco del homenaje a Domingo Faustino Sarmiento por los 200 años de su nacimiento.
Tierra y destierra
(Dir.: Eduardo De La Serna)
La tierra de nacimiento, la de primera infancia y juventud suele dejar huellas en lo más hondo de cada ser humano. ¿Qué rastro dejará una tierra que tiembla, que late a cada paso? ¿Qué rastro dejará su ausencia compulsiva? Tierra y destierra, una marca profunda que Domingo Faustino Sarmiento llevó consigo hasta el final de sus días.
Documental realizado en conjunto con la Secretaría de Cultura de la Muncipalidad de San Juan y la Universidad Nacional de San Luis.
Dirección: Eduardo de la Serna.
¿Qué es enseñar para vos?
Dir.: Daniel Calvo
Contestan esta consigna a cámara hombres y mujeres, estudiantes y no estudiantes, profesores y docentes, maestros de oficio y de la vida. Un homenaje desde el Rojas a quienes comparten lo que saben con los demás. En quince minutos, en el centro cultural y más allá, muchas respuestas para ayudar a entender por qué Maestro! es uno de los mejores elogios que alguien puede recibir.
Dirección y cámara: Daniel Calvo
Entrevistas: Daniel Calvo y Raúl Manrupe
Del 1 al 22 de septiembre a las 15 y a las 19 hs
Espacio de arte
Centro Cultural Ricardo Rojas
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.