VARIETÉ
Como en la radio
Presentado en conjunto con ETER Escuela de Comunicación
Domingo 18 de mayo / 18 HS
Un domingo al mes, se presentan en vivo espectáculos de música y teatro, junto a monólogos radiales realizados por el Equipo de Narrativa Radial y entrevistas a artistas y personalidades de la cultura.
Escuchalo en vivo por Radio ETER.
Conducción: Giselle Ribaloff y Rosario Varela / Operación: Martin Lovati / Producción: Mariel Lesnichevsky y Nicolás Carral
Participación especial: Asociación Civil Narrativa Radial
Equipo de Narrativa Radial: Dirección: Marcelo Cotton / Responsable de Producción: Malena Serur / Responsable técnica: Cecilia Menchaca / Colaboradores: Lidia Argibay, Cecilia Gaitán, Bianca Lanza, Mariano Pagnucco y Gabriela Pérez Menéndez
Amante Pueblo
Humor político por Carolina Iannuzzi
La actriz encarna a la líder de una agrupación llamada "Amantes Pueblo, unidas y organizadas venceremos (a las esposas)". En una suerte de parodia de discurso político, el personaje pone al espectador en el lugar de militante. Su organización lucha por los derechos de las amantes: "La Patria es la otra", es su lema; y exigen ser reconocidas dentro de la familia, lo que les garantizaría, por ejemplo, la salud, al ser incluidas en los planes familiares de las obras sociales.
Los Broster
Cumbia, actitud, alegría a costa de todo
Influenciados por la cumbia psicodélica peruana de los años 60's y 70's, Los Broster salen a la carga con una lista de canciones inclasificables, hasta ahora, para muchos críticos musicales y melómanos.
Es cumbia, pero no hay timbales. Es punk rock, pero no hay distorsiones. Es reggaeton, pero no hay guiños al consumismo descontrolado. Es swing jazz gitano, pero no hay trajes de vestir, aunque sí camisas tropicales y mucho color.
Fuiste recubriéndome
mármol de furia y pena
pedestal de hielo
deshojándome en espinas
en pétalos exactos
en piedra movediza
en claves de mí
Fuiste derritiéndome
tallo a tallo
asfixiando las haches
respirando bronces agitados
aire rancio
agónicos silencios de cursivas
Fuiste negra blanca y fusa
amalgama
tres compases
un cielo a cuatro espacios
infierno en cinco líneas
silencio de redonda
cincel en si bemol
Talabas cada letra –cada músculo–
transcribiste un do en menores
un tres por cuatro
aliviaste una nota –la primera–
acentuaste otra nota –la olvidaste–
elegiste el cincel como palabra
el martillo una vez
y otra vez
y otra más
Golpeabas cada letra con mi nombre
la armonía de la roca deformada
–el hielo en andante–
rescataste mi boca
mi cuello de sílice
mis dedos intactos
músculos convexos
–mineral revelado–
relevado y converso
transportado
a tu lengua
Olvidaste el líquido –la piedra–
la pared uniforme
la incisión primera
la magnífica obertura de los labios
el color amarillo
lentamente
el color amarillo
y me cubriste de forma
–sin arcilla–
colosal y desnudo
–sin arcilla–
como un desierto en otoño
lentamente
en otoño
Quebrantaste la furia –las piernas–
tu deseo de única
y giraste aliviada
tan creadora y tan dueña
yo, de mí,
tan perfecto y esclavo
de unos dedos de artista
manos en gubias que huelen
a vacíos paréntesis
a inmóviles ocres
a disonantes duetos
en claves de mí
Huele a mármol
ahora huele a mármol
a tiempo asimétrico
a lluvia de erres
a tinta esparcida
Huele a huesos tallados
a notas ligadas al óleo
a tiempo fuerte pasado
a tiempo débil presente
Pero la oración era otra
el bloque aún misterio
mi cuerpo tu mente
solo de piano tus manos
subrayándote a tiempo
golpe a golpe –al unísono–
el tallo inminente
la raíz desterrada
La oración era otra
destallabas palabras
buscabas savia en el verde
–en el mármol–
desconocías la piedra
te licuabas en notas
en metros
en centímetros
si es que estabas
o no
Me veías humano –tan piedra–
conjugabas mis músculos
descubriste el espejo
el velo descorrido
la quinta aumentada
el cincel en el piso
el punto y aparte
tus brazos pulidos
tus ojos concéntricos
–el túnel–
tu mano en la piedra
–el lienzo–
el ocre en tu pecho
–los ocres–
No he podido imitarte
tallarte en el aire
quitarte la piedra
preferirte en bemoles
subirte una escala
–las eses por ces–
escribirte en mayúsculas
en puntos suspensivos
en cuerdas sostenidas
en mi mayor
Un conjunto de verdes
amarillos y otoño
te descorren el velo
el mármol por lienzo
el cincel por pincel
y mis dedos –martillos–
en colores ahogados
sobre el blanco dibujan
tus manos de piedra
tu cuerpo de ocre
tus ojos cerrados
azules cerrados
quemando las horas
frente a un mismo espejo
golpeando la piedra
–el hielo–
tallándome.