La obra de Lucio Vega hace dialogar las tres naturalezas del hombre: su pertenencia al mundo natural; al cosmos que él mismo ha creado: el mundo de la tecnociencia, y al universo social, pues ese diálogo es de, con y para todos los hombres.
En nuestro tiempo, esos mundos están en una tensión y un equilibrio de tal modo inestable, que corren riesgos de estallar.
Sin embargo, es el ser humano mismo el que puede ser capaz de transferir a ese diálogo, contrapeso con recíproca presencia, movimiento enriquecedor y mutua fertilización en su misma oposición y contraste.
Los tres mundos han tallado su historia. El devenir se atestigua en los elementos escogidos. Pasado, presente y futuro muestran poder entrelazarse para el hombre de imprevisibles y bellísimas maneras.
Esa es la fuerte apuesta estética de Lucio.
Elisa Telma Chisleanschi
Lucio Vega nació en Buenos Aires en 1975. Año y medio más tarde, su familia emigró a Venezuela. Allí residió hasta terminar su educación secundaria en 1993. Hasta 1995 vivió en Estados Unidos, luego cuatro años en la Isla Margarita, Venezuela y más tarde un año en Pisa, Italia. En 2000 regresó a Caracas para estudiar Ingeniería Industrial y Aviación. Al mismo tiempo realizó cursos de dibujo de la figura humana y escultura. En 2002 ingresó en la carrera de Artes Plásticas y se graduó con honores en 2007 en la mención de escultura. Desde 2004 comenzó a experimentar en el campo de la fotografía. En 2007 se mudó a Buenos Aires donde realizó varias exposiciones individuales. En 2008 comenzó a desarrollar Simbiosis, una serie de fotografías que se basa en la búsqueda del equilibrio entre lo orgánico y lo industrial. Participó en importantes salones y concursos en Argentina y Venezuela. Actualmente realiza una maestría en artes electrónicas en esta misma ciudad.
Más información: www.luciovega.com
Simbiosis, de Lucio Vega
Inauguración: Viernes 18 de octubre a las 20hs
Espacio de Cultura Sostenible
Entrada gratuita
Quiero que leas esta carta
No sé, quién sabe, ni yo sé
Ninguno sabe nada de lo que otros saben lo que nosotros deberíamos saber
No sé si estarás bien cuando recibas estos versos
El cielo es un volcán y no deja de llover
Llueve lluvia como hollín
Llueve sobre los brotes inflamados
como estos ojos secos
Tantos son los gritos
que el silencio es cada vez más profundo
y es cada vez más negro
Lejos la carta, lejos el cartero
Azul una mañana como la anterior
Azul como el aire y como hace ya tres días
El cielo abre un cráter, llueve lava
Una carta se quema sobre el revés de un hombre
Que no sangra