Artistas participantes
PILAR TOBON - COLOMBIA
Pilar Tobón contribuye a esa mitología, desde dos grandes mantos o kimonos de refinada, casi opuesta belleza. En uno, el despojamiento, la levedad, la delicada transparencia. En otro, la exuberancia y el vigor, la opacidad y el brillo.
JORGE IVAN RESTREPO - COLOMBIA
Jorge Iván Retrepo ofrece una metáfora de renovadas lecturas sobre las peripecias de lo humano. Obra procesal que se irá modificando en el transcurso de la muestra, desde la opulencia al desamparo.
PAULINA ORTIZ - COSTA RICA
Paulina Ortiz gesta poderosos trenzados vegetales, una ondulante melodía nacida en la intimidad vulnerada de algún bosque, en su calma desasosegada
MARIA ORTEGA - ESPAÑA
María Ortega entrega dos largos paneles, levísimos, de una densidad casi inasible, para fundar una poética narración sobre las esquivas acumulaciones de lo vital, sus constantes migraciones.
MARIA MUÑOZ - ESPAÑA
María Muñoz con dos tenues estelas colgantes donde, como en la ternura, la fragilidad termina cobijando una imprevista fuerza.
MAITE TANGUY - FRANCIA
Rítmicas, sutiles, tejiendo desde el plegado Maite Tanguy con una larga franja de acumulaciones quizás florales, radiante, dulcemente colorida, junto a un pequeño germinador donde late la cadencia de envolventes rizomas, sus iluminaciones suavemente metálicas.
MONICA LOSTER - POLONIA
Monica Loster con dos enigmáticos diseños, posibles mapeos residuales de las travesias por los espacios utópicos borgeanos. Itinerarios laberínticos intrincados, territorios de ausencias y presencias.
MARIA TERESA PAGOLA - URUGUAY
María Teresa Pagola encapsulando ristras de célebres muñequitas, aludiendo a insensateces provocadas por los modelos de rebaño que supone una sociedad minada por la pérdida de sentido.
ANA POGGI - URUGUAY
Ana Poggi aportando una nueva y muy inmediata versión del mito de Aracne. Para la cultura occidental, la diestra y primera tejedora. Su sanguínea habilidad vuelve a desafiar la soberbia de los dioses.
Mitologías textiles
El diseño curatorial intenta aprovechar los vínculos sutiles o no tan sutiles entre los artistas participantes, artistas que viven en países muy diversos y en contextos creativos igualmente diversos. Se trató, entonces de descubrir conexiones entre Pilar Tobón y Jorge Iván Retrepo de Colombia, Paulina Ortiz de Costa Rica, María Ortega y María Muñoz de España, Maite Tanguy de Francia, Monica Loster de Polonia, María Teresa Pagola y Ana Poggi de Uruguay. De alguna manera, siempre compleja, a veces, incluso elusiva, las obras exhibidas transfieren una atmósfera poética fundada en el pensamiento mítico, pensamiento recurrente en la mayoría de la creación artística contemporánea. Algunas de ellas, hacen referencia, homenaje merecido, al singular pensamiento mítico desplegado por Jorge Luis Borges, ese notable fabulador argentino.
Si las piezas mostradas se ofrecen como arquitecturas frontales o espaciales, en ocasiones aun altares, en otros mantos ceremoniales u ornamentos litúrgicos, puede hablarse de una cercanía con culturas estrechamente prójimas a un despliegue del mito donde lo floral, los rizomas, los signos y símbolos vegetales, parecen dejar fluir sus voces susurrantes. En definitiva, algo así como mitologías fundadas en un dominio botánico. El adjetivo es usado desde la intención de dibujar una cartografía amplia, abierta, ajena a racionalizaciones científicas. Como en la notable Biblioteca Universal creada por el mencionado Borges, un despliegue de posibles interpretaciones tan inesperadas como casi infinitas. Culturas de ceremoniales botánicas, estableciendo, casi, una profana religiosidad de esa estirpe. En aras de acometer singularizados ejercicios poéticos, se instaura un juego de asociaciones que lleve a testimonios parciales de posibles pueblos a menudo olvidados. Por ejemplo, se recibe una cierta cercanía respecto a culturas como la maya o a la tolteca, ambas mesoamericanas, a la cultura Quimbayá colombiana, a la de los mochicas andinos. También, a las poco visitas manifestaciones de culturas europeas iniciales. Los talismanes sanadores de los celtas, a veces poblados de floraciones. La aspereza expresiva de piedras e iluminaciones nutridas en la cadencia vegetal ostentada por ciertos ornamentos germanos. La exquisitez descriptiva de la orfebrería franca, plena de hojas, flores o signos alusivos. La compleja ornamentación que ostentan los tocados de las grandes damas ibéricas, también poblada por simbolismos vegetales.
La palabra botánicas en vez de vegetales, se amplia con otros aspectos vinculados al hacer, evitando instaurar una confusión de lectura en el posible contemplador. Lo vegetal, dentro del arte textil, puede querer referir a un uso que imponga fibras de origen vegetal, elementos de origen vegetal, aun simulaciones químicas de lo vegetal. No es el caso de estas piezas. Pueden aparecer, pero no son rasgos dominantes. Ni desde un punto de vista sintáctico, menos desde los resultados semánticos. En las obras presentadas lo vegetal puede ser sólo alusión, puede convivir fluidamente con fibras animales, materiales sintéticos, hilados metálicos, objetos ensamblados de rica y amplia procedencia. De manera similar, el rectángulo tradicional convive con el círculo, cuadriláteros escalonados con piezas de memoria orgánica. Lo delicado con lo vigoroso, lo extremadamente sutil con la fuerza expresiva del color. Siempre dentro una amplia fecundidad mítica. Como si en la sala de un centro exhibidor se hubiesen rescatado emblemas de esas mitologías botánicas, desconocidos e inaugurales jardines colgantes. Rescate que conduce a otra parcela de lo mítico, una fértil mitología textil. La mitología de quien teje para abrigar, para ornamentar, para lucir, para proteger, para transitar, más todas las adherencias que esas y otras acciones conllevan. Todos los multiplicados y consecuentes relatos.
Pilar Tobón contribuye a esa mitología, desde dos grandes mantos o kimonos de refinada, casi opuesta belleza. En uno, el despojamiento, la levedad, la delicada transparencia. En otro, la exuberancia y el vigor, la opacidad y el brillo. Jorge Iván Retrepo ofrece una metáfora de renovadas lecturas sobre las peripecias de lo humano. Obra procesal que se irá modificando en el transcurso de la muestra, desde la opulencia al desamparo. Paulina Ortiz gesta poderosos trenzados vegetales, una ondulante melodía nacida en la intimidad vulnerada de algún bosque, en su calma desasosegada. María Ortega entrega dos largos paneles, levísimos, de una densidad casi inasible, para fundar una poética narración sobre las esquivas acumulaciones de lo vital, sus constantes migraciones. María Muñoz con dos tenues estelas colgantes donde, como en la ternura, la fragilidad termina cobijando una imprevista fuerza. Rítmicas, sutiles, tejiendo desde el plegado Maite Tanguy con una larga franja de acumulaciones quizás florales, radiante, dulcemente colorida, junto a un pequeño germinador donde late la cadencia de envolventes rizomas, sus iluminaciones suavemente metálicas. Monica Loster con dos enigmáticos diseños, posibles mapeos residuales de las travesias por los espacios utópicos borgeanos. Itinerarios laberínticos intrincados, territorios de ausencias y presencias. María Teresa Pagola encapsulando ristras de célebres muñequitas, aludiendo a insensateces provocadas por los modelos de rebaño que supone una sociedad minada por la pérdida de sentido. Ana Poggi aportando una nueva y muy inmediata versión del mito de Aracne. Para la cultura occidental, la diestra y primera tejedora. Su sanguínea habilidad vuelve a desafiar la soberbia de los dioses.
Alfredo Torres *
Curador de la muestra
* Alfredo Torres es docente en teoría del arte, curador independiente y crítico de arte, con una vasta trayectoria en su país y en el extranjero.
Curador Alfredo Torres
Sponsor World Textile Art
Horarios
Lunes a sábado de 10 a 21 hs.
Domingos de 12 a 21 hs.
Tarifas
Entrada general $ 10,00.-
Entradas estudiantes y jubilados $ 7,00.-
Centro Cultural Borges
Viamonte esq. San Martín
Buenos Aires
Argentina
Tels: 0054 (11) 5555-5359
email: info@ccborges.org.ar
No hay refugio en este cuerpo
Paredes como maíz
Tierra seca como suelo
Un matorral como caverna
No hay cuerpo en este refugio
Manos carbonizadas
Pies de leños sepultados
Cabeza de espantapájaros
La tormenta agitó mares y ahogó peces
Ahora juega con los árboles
Vendrá a llevarse este absurdo maniquí
Los cuervos me lo advirtieron
Los hombres echan raíces
Cuando no quieren volar