Entre su vasta producción, la muestra Sueños y Genios propone un recorrido por las obras más emblemáticas de la artista. Inquieta y multifacética, Santander explora técnicas y materiales, logrando una renovación constante en cada una de sus series. Formas, texturas y colores dotan a sus obras de una energía vital que trasciende el soporte. El homenaje a los grandes maestros del arte español, la mitología y la cultura clásica, son algunos de los temas que indaga. Artista rebelde, creadora incansable, no le teme a los encasillamientos. Como en los sueños, concibe a sus obras desde una profunda libertad.
Cristina Santander nació en Buenos Aires, se formó en escuelas de Bellas Artes argentinas y completó sus estudios con importantes becas en Francia y España. Considerada como una de las grandes artistas de nuestro arte, obtuvo numerosos premios nacionales e internacionales. Sus obras se encuentran en reconocidos museos y colecciones del país y del extranjero.
Patricia Nobilia Curadora Museo de Arte Español Enrique Larreta.
La muestra Sueños y Genios propone un recorrido por las obras más emblemáticas de la artista. Inquieta y multifacética, Santander explora técnicas y materiales, logrando una renovación constante en cada una de sus series. Formas, texturas y colores dotan a sus obras de una energía vital que trasciende el soporte. El homenaje a los grandes maestros del arte español, la mitología y la cultura clásica, son algunos de los temas que indaga. Artista rebelde, creadora incansable, no le teme a los encasillamientos. Como en los sueños, concibe a sus obras desde una profunda libertad.
Reservas al 4803-9552 / 5561
Las alas de mayo huelen a pólvora
Lleva el mes azufre en sus pezuñas
Es grito rebelde que vuela solo
Se precipita en cualquier despeñadero
Es valle inestable su destino
Es río que abre el surco
Es herida que no cierra
Mayo abriga un antes y un después
Una afirmación que talla piedras
Una negación que quiebra tablas
Vuelve mayo en cada ciclo
Se alza como faro en un barranco
A su nido acuden bocas abiertas
Gargantas que el hambre ahueca