Entre su vasta producción, la muestra Sueños y Genios propone un recorrido por las obras más emblemáticas de la artista. Inquieta y multifacética, Santander explora técnicas y materiales, logrando una renovación constante en cada una de sus series. Formas, texturas y colores dotan a sus obras de una energía vital que trasciende el soporte. El homenaje a los grandes maestros del arte español, la mitología y la cultura clásica, son algunos de los temas que indaga. Artista rebelde, creadora incansable, no le teme a los encasillamientos. Como en los sueños, concibe a sus obras desde una profunda libertad.
Cristina Santander nació en Buenos Aires, se formó en escuelas de Bellas Artes argentinas y completó sus estudios con importantes becas en Francia y España. Considerada como una de las grandes artistas de nuestro arte, obtuvo numerosos premios nacionales e internacionales. Sus obras se encuentran en reconocidos museos y colecciones del país y del extranjero.
Patricia Nobilia Curadora Museo de Arte Español Enrique Larreta.
La muestra Sueños y Genios propone un recorrido por las obras más emblemáticas de la artista. Inquieta y multifacética, Santander explora técnicas y materiales, logrando una renovación constante en cada una de sus series. Formas, texturas y colores dotan a sus obras de una energía vital que trasciende el soporte. El homenaje a los grandes maestros del arte español, la mitología y la cultura clásica, son algunos de los temas que indaga. Artista rebelde, creadora incansable, no le teme a los encasillamientos. Como en los sueños, concibe a sus obras desde una profunda libertad.
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Después de los vientos el fuego invisible
Restos de fósforos raspada la pared
Cubre el césped un rojo aserrín
Baldes de agua viva sin usar
Detrás de mis manos mis ojos necios
Creen en el color del tiempo marchito
Creen que el pétalo arrancado no hace a la flor
Así como la boca herida no hace al hombre
Ahora arde fuego en todas partes
Fuego en mi garganta y fuego en mis oídos
Este volcán acecha con azufre y con lava
Ya no espera que la roca se convierta en miel
Un último fósforo raspó la piedra
Y una débil llama se apagó antes de nacer
Luz fría de carbón y de invierno
Busco el jardín donde el fuego florece