Dramaturgia en danza realizada con la música de Luis Alberto Spinetta, versiones de Pedro Aznar y Roxana Amed.
Todo dura un instante, para toda la vida.
Esta es la historia de Luis, un ser con una vida vacía e infeliz. Un inesperado accidente lo lleva a un estado de agonía que lo hará recorrer su paso por esta vida. De esta manera se irán superponiendo su niñez y su adolescencia, que desembocará en su ingrata adultez. Solo a partir de esta cruzada logrará entender el motivo de su infelicidad: el hecho de haber desatendido a su niño intento, con el que intentará reconciliarse para recobrar el ente de luz que alguna vez fue.
En mi piel desfilan horas como puñales
Abren heridas repletas de huesos
Remiendan cicatrices infectadas
Cortan de raíz cualquier recuerdo
Bajo mi piel corre un río remoto
Qué cordillera lo habrá condenado a la vida
De qué mar indiferente será víctima
Horas como horas como años
Piel como piel como tiempo
Demasiada piel
Demasiados años
Que el tiempo no abandone a esta piel reseca
Que en esta herida las horas hallen sangre