Daniel, un niño etíope de 10 años, vaga a solas, de noche, por las calles de Addis Abeba. Es uno de los 170.000 niños sin familia que circulan por la ciudad. Daniel se acaba de fugar de su casa, en el campo, donde vivía con su madrastra. Sus padres biológicos están muertos: al padre no lo llegó a conocer; la madre murió atropellada delante de él. En su deriva nocturna, Daniel encuentra a un grupo de niños de la calle que viven dentro de un viejo taxi abandonado. Les pide si puede dormir con ellos.
El somriure amagat
(La sonrisa escondida) Ventura Durall
Documental España - 2011- 13' - HDCam - VO amárico - Subtitulado español
Premier en Argentina
Premios: Mejor Documental Internacional, Festival Int. de Curtametraxes de Santiago de Compostela (España); Mejor Película, Wimbledon SHORTS 2011 (UK); Mención Especial a la Mejor Película Nacional, MiradasDoc Festival Internacional de Cine Documental de Guía de Isora (España); Mención Especial del Jurado, Paris Courts Devant (Francia), Mejor Cortometraje, Madrid Imagen (España)
Sábado 12 de octubre 20 hs. Espacio INCAA Km 0, Cine Gaumont.
Entrada libre y gratuita
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.