La notoriedad que en la última década han alcanzado las vedettes no tiene comparación posible con la que tuvieron en otras épocas las estrellas argentinas del espectáculo. Han logrado convertirse en modelos de femineidad, a la vez omnipresentes e inalcanzables. Su imagen pública y los atisbos de su vida privada, difundidos por la prensa "people" y la televisión, han pasado a existir más allá del mundo del espectáculo y coincidieron con el culto a la superficialidad que hoy domina una parte importante de la vida argentina.
La exhibición es la parte principal de su mito. Sacándolas de contexto, ubicándolas en sus casas quise intentar decriptar y documentar este fenómeno.
Luna Paiva.
Sala 10
Centro Cultural Recoleta
Junín 1930
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
4803-1040
Una mujer invierno muere
Frío calvario la noche
Celebra a otro dios
Y para siempre
Duele y no
Cubre la arena el tiempo
Fatal la uña
La piel fatal
Qué fibra aún vibra en su costado
Oscura boca amanecida calla
Algún profeta invocará su cuello
Desvestirá su vientre en otro altar
En otra hoguera y otra noche
Y para siempre
Una mujer infierno muere
Golpea como tiempo
Y calla sometida
Tensa la cuerda ya no vibra
Muerde la boca obscena
Los dedos que rozaron su cintura