La muestra presenta el universo de la mujer wichí y su relación vital con el monte, trabajando la idea de la mujer como "mina", como fuerza y riqueza oculta. La propuesta es que a través de la mirada sin palabras se pueda entrar en el universo desconocido de estas mujeres cuestionando el propio.
Monte Minado es el resultado artístico de numerosos viajes de estudio a la comunidad Wichí del Lote 75, Tierras Fiscales, Embarcación, Provincia de Salta. Allí se encuadran las tesis doctorales de las autoras de esta exposición, dos investigadoras que desde sus propias percepciones y matrices de pensamiento, se enfrentan a otras mujeres, en algo muy distantes y en algo muy cercanas a sus propias vidas.
La exposición presenta el universo de la mujer wichí y su relación vital con el monte, trabajando sobre la idea de la mujer como "mina". Esta palabra, de origen lunfardo, hace alusión a una mujer hermosa, pero también, en un lenguaje metafórico puede aludir al cuerpo de la mujer como proveedor de riquezas, quedando asociado al sentido de una mina de tesoros materiales. La última acepción del término "mina" es la de una enorme fuerza explosiva que permanece oculta a la vista de otro. Todas las significaciones de este término juegan en la percepción de la mujer wichí, presentándola como una fuerza oculta en el monte, llena de tesoros que se descubren al adentrarse en ella.
La obra sensibiliza a través de la mirada: ellas mirando al espectador y viceversa, las miradas de las artistas-investigadoras hacia ellas, y la comunicación que genera una mirada sin demasiadas palabras. La propuesta es que a través de la mirada se pueda entrar en el universo desconocido de estas mujeres wichí y así, cuestionar el propio.
Obra y curaduría: Silvia Gago y Antonela Tossici
Inaugura: 25 de febrero de 18:30 a 20:30 h Cierra: 1 de mayo
Qué ángel convocará a todo el universo
Quién le dirá a Belcebú que calme a este cielo que estalla
Hoy todos los mares se agitan como pena
Este vacío apaga cualquier sol
Que la tierra no se aferre a mi pie
Que cierre su boca hambrienta de despojos
No hay nada en este cuerpo que pueda alimentarla
Pedro sostiene firme la cuerda que gobierna
No oirá la voz quebrada de Luzbel
Ningún ángel contemplará el error
Ninguna divinidad es perfecta
Quién podrá devolverle la leña al árbol
En qué arena la soledad borrará mis huellas
Este desierto lleva el nombre de mis muertos
Que no regresan
Que me abandonan