En una familia donde se vive una mutua y constante dependencia, Antonia convive en otro espacio- tiempo. Antonia no sale de su casa y en la convivencia familiar se generan tensiones con Lorenzo, su hermano, y Ursula, su madre.
Antonia vive a partir de su imaginación, que le permite soñar con otro mundo, un territorio donde Frida Kahlo representa la posibilidad de un ideal a seguir, la posibilidad de creer en ella misma y de configurar su mitos como una realidad fantástica.
En esta frágil telaraña familiar de dependencias una grieta crece. Lorenzo tiene planes de viajar a otro país y abandonar el nido familiar. Al mismo tiempo que Maxi, un amigo de Lorenzo, irrumpe en sus vidas cuestionando la realidad de Antonia y su cosmovisión del tiempo y de la vida. El mundo imaginario de Antonia que la refugia de una sociedad donde los sueños solo se miden en valores de trabajo, hacer y dinero