En una familia donde se vive una mutua y constante dependencia, Antonia convive en otro espacio- tiempo. Antonia no sale de su casa y en la convivencia familiar se generan tensiones con Lorenzo, su hermano, y Ursula, su madre.
Antonia vive a partir de su imaginación, que le permite soñar con otro mundo, un territorio donde Frida Kahlo representa la posibilidad de un ideal a seguir, la posibilidad de creer en ella misma y de configurar su mitos como una realidad fantástica.
En esta frágil telaraña familiar de dependencias una grieta crece. Lorenzo tiene planes de viajar a otro país y abandonar el nido familiar. Al mismo tiempo que Maxi, un amigo de Lorenzo, irrumpe en sus vidas cuestionando la realidad de Antonia y su cosmovisión del tiempo y de la vida. El mundo imaginario de Antonia que la refugia de una sociedad donde los sueños solo se miden en valores de trabajo, hacer y dinero
Vi el ojo y el cristal
Y a través del cristal vi otro ojo
Un ojo áureo
Un ojo blanco
Vi el ciego filo del recuerdo
Y el incierto bastón que ordena
Vi las manos que moldearon estas manos
A todos y a cada uno de los dedos y sus huesos
Los vi morder esta piel quebrada
Vi el fin de Oriente y de Occidente
Ahora todo es mar que olvida
Vi la huella vacía del agua
Y su metáfora
Vi la sombra de todas las antítesis
El hambre que devora
El barro en la lengua El nombre de Dios
Vi a un hombre pasado que ahora escribe
Un poema que es este poema
De oscura sal