Quiroga y la Selva Iluminada se desarrolla en el ámbito familiar, en donde el aburrimiento de Delfina, la nena protagonista lleva a los mayores a introducirla en la lectura a través de Los cuentos de la Selva de Horacio Quiroga, transportándonos del interior del hogar a la cálida siesta misionera, a las húmedas costas de río, al encuentro con los animales.
Actores y espectadores comparten el mismo espacio, convirtiéndose el público en parte de la historia, todo ello en la más absoluta oscuridad y con la simpática presencia de títeres lumínicos.
Boca como herida abierta
Sangra hambre
Sangra sed
Sangra sangre que sangra
Este edén es irreal, yo no lo habito
Todo es arena que corre, que cae
A mi lado
Hombres ciegos azotan en el aire
Quién puede ocultar el cuerpo del flagelo
El que muere de sed
El mendigo intocable
Tierra fértil sin manos y sin ojos
Hombres turbios que derramas
Opacos como nube