MAURO CORDA
Insólito
Hasta el 1º de marzo.
El Museo Eduardo Sívori presenta una singular muestra del escultor francés Mauro Corda que comprende trabajos inusuales y atípicos que, lejos de los usos convencionales, invitan a pensar en lo absurdo, lo grotesco, en la vida y la muerte y fundamentalmente en lo "diferente". La obra de Corda se pronuncia contra lo ordinario de una sociedad que estandariza y formatea nuestras percepciones.
Con impertinencia y profundo sentimiento, el artista subraya las mayores cuestiones de nuestro tiempo: identidades, cambios ambientales, epidemias y plagas, innovaciones científicas y genéticas, entre otras.
Corda nació en Lourdes (1960), y ha recibido importantes premios: 2010, Chevalier des Arts et des Lettres; 1992, Prix Fondation Princesse Grace de Monte-Carlo; 1989, Prix de Dessin Charles Malfray; 1985-1987, Lauréat du Concours de la Casa Velázquez, Madrid; 1985, Prix Paul Belmondo; 1983, Prix de Portrait Paul-Louis Weiller, entre otros. Como artista de la Opera Gallery ha participado en numerosas muestras colectivas e individuales en París, Reims, Chambéry, Lourdes, Venecia, La Haya, Miami, Nueva York. Singapur, Hog Kong, Seúl, Shanghai, Ginebra, Beirut, Londres, Monáco y Barcelona.
"Mauro Corda, humanista de mirada aguda es el heredero de una tradición clásica que él reivindica con fuerza, mientras que la renueva de forma magistral, haciendo crecer felizmente una estética establecida con su concepción del mundo, lúcida, sutil, a veces inquietante. En la intersección del simbolismo, del naturalismo, del surrealismo, su obra pone un dedo (im)pertinente sobre los grandes temas de nuestro tiempo, ya sea que se trate de identidad, de medio ambiente, de genética, de las grandes plagas epidémicas, de los progresos de la ciencia... Es también con mucha emoción que Mauro Corda nos libra su profundo sentimiento acerca de un tema universal del que todos los grandes artistas se han hecho eco: el de la vida y de la muerte." Yvan Brohard. Traducción: Nelson Rey.
La forma del deseo tiene tu forma
La forma que tienen los dedos en la espalda
Un surco incansable que la nuca anuda
Mitad miedo
Mitad vergüenza
Tiene la forma del hambre
La misma oquedad
La misma carne
No tiene huella que otra huella borre
Ni la forma del pasado que atormenta
Todo es cóncavo y presente
La forma del deseo lleva la marca de tu sombra
Guarda el sabor del roble
No la sed mezquina del cuerpo
Tiene la forma del tiempo
Que se alcanza
Y huye