MARIANA CARRIZO nació en los Valles Calchaquíes, Salta, Argentina.
De figura menuda y potente como el paisaje que la vio nacer, desde muy pequeña recibió de sus mayores la sagrada misión del canto ancestral de su cultura, mandato que protege en cada paso que da en su existencia de copla alegre o triste de un pueblo milenario.
Subió 10 veces al escenario del Festival Nacional de folclore de Cosquín, pero el primer minuto sobre el escenario Atahualpa Yupanqui la consagró.
Fue convocada a múltiples encuentros de las Culturas Tradicionales y de Raíz del Mundo, en los lugares donde solo una "coplera" de pura cepa puede participar: pueblos de Brasil, México, Colombia y varias giras por Europa, además de la consagración de países limítrofes como Bolivia, donde año tras año la invitan para llevar estas "Coplas del Sur".
"Coplas del sur" es el mapa sonoro con que Mariana Carrizo aprendió a indicar de donde viene en el mundo. (Si bien desde chiquita fue cautivada por ecos de los vinilos de Edith Piaff, cuando viajó a Francia, alzó sus "coplas del sur" para que los demás supieran que aquí también había un gorrión de los valles. "Coplas del Sur", así como "La viajerita" o "hilachitas del viento" como Atahualpa Yupanqui denomina a las coplas, sigue viajando por el mundo.
Jueves 17 de octubre 21 hs.
Teatro del Viejo Mercado (Lavalle 3177)
Entradas en Venta en www.tuentrada.com
No vuelve el profeta a caminar sobre sus pasos
No vuelve el poeta
Toda inspiración es divina y es profana
Como ceremonia en Occidente
Como metáfora que corrompe
Algún dios traicionará su prudencia
Dirá no conocer al vagabundo estéril
Negará lo que anunció con sus milagros
Le mostrará la mano hueca
Escribirá el poeta del profeta
Otro dios leerá el papel profano
La indiferencia de la fe que juzga
Leerá la retórica del verso sometido
La metáfora blanda que doblega
La difamación de toda hipérbole
Y con la mano en la espalda del poeta
Escribirá un cuento milenario
Hablará del racimo salvaje de los miedos
De la fe de otro profeta peregrino
Nacerá su voz desde la herida
Derribará montaña y voluntad
Contará un cuento que se ampare
En la mansa forma del oído