La naturaleza, lo generativo; el alambre, el dolor; el hornero, la familia; el color, la vida. Las obras que presenta Sofía Althabe en Pan y Arte son un recorrido de los últimos años de sus producciones. Las búsquedas estéticas que desarrolla a partir de las diferentes técnicas: la pintura, los grandes y pequeños objetos, el collages, la fotografía intervenida, son reflejo de las inquietudes con las que la artista incursiona en un mundo propio y singular.
Sofía Althabe genera a través de sus obras una sensación que va de lo familiar a lo extraño, "utiliza para expresar las formas que desnudan a nuestra sociedad: agresión y muerte; rito y memoria; paz y vida" como cita Jorge Glusbergs.
El campo está siempre presente ya que es el lugar de refugio e inspiración pero su representación no está vinculada a la tradición sino que en la utilización de determinados elementos característicos los cuales inserta dentro de su iconografía: el alambre de púa, los horneros, el paisaje extendido, la naturaleza.
En las obras de gran formato, Sofía Althabe utiliza el color o la ausencia del mismo como elemento significativo. Dentro de un paleta pop, donde los rosas y los verdes se combinan para generara efectos de contraste, se repiten en mayor y menor medida dentro de sus obras. La metáfora de los horneros sostenidos por muletas remite a la inestabilidad y fragilidad a la que estamos sometidos y que cualquier circunstancia puede acontecer en nuestras vidas. La utilización de la auto referencia como mecanismo estético se manifiesta a través de la metáfora y la metonimia, pero siempre con una sutil mirada de su vida y nunca de manera explícita.
En los Diarios incorpora imágenes a las planillas de contabilidad donde su vida pasa dejando huellas y marcas y en su paso, el color vuelve a hacerse presente. Las líneas allí presentes remiten a su historia, a su padre, el escultor Julián Althabe, y también a lo vivido. La retícula alude a lo abstracto pero ella no renuncia a la figuración sino que amalgama la geometría, con la retícula de las planillas y le da su visión particular, incorporándole su iconografía. El debe y el haber funcionan como ordenador tanto de la obra como de la vida, no escribe números, sino que sus imágenes son asientos se revelan no sólo como valor estético sino documentos iconográficos de su propia historia.
Los alambres y la cerca son las obras que salen del plano pero no despegan totalmente de él. Con elementos tridimensionales, reales, Sofía Althabe, recrea objetos y significados, apelando a otro medio de expresión. Entre la escultura y objetos de gran tamaño transitan los alambres. En términos contemporáneos de la escultura en el campo expandido, donde el objeto toma el espacio que lo contiene como parte de la propia obra.
Las fotografías intervenidas, sus obras más recientes, transitan las nuevas tecnologías, donde informática y las técnicas de impresión digital permiten obtener obras, que más allá de su soporte técnico, tiene tal carga poética que desdibuja la técnica utilizada para su conformación. La narración visual de estas fotos toma a estos árboles como punto de partida para desarrollar un recorrido dentro de la naturaleza, a la que vuelve a incorporar sus horneros.
Estos horneros son objetos y elementos que forman parte de instalaciones mas grandes y complejas pero que aquí podemos ver en cajas y sueltos como muestra de su itinerario plástico.
Completan la muestra, caja y papeles hechos a mano a los que ha intervenido, quemándolos, chorreándolos, cortándolos formando parte de su discurso de un mundo en miniatura.
Sofía Althabe es una artistas en la podemos ver en su obra sus búsquedas, sus cambios y sus constantes, a lo largo del tiempo pero que mantiene un camino rector en el cual siempre se ancla, su familia, el campo y el arte.
Soledad Obeid / agosto 2009
Inauguración: Martes 11 de agosto 19 hs
Horario: Todos los días de 8 a 24 hs.
Pan y Arte
Boedo 880
Capital federal
Buenos Aires
Argentina
4957-6702
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