Cindy Sherman Richard Prince
Colección Astrup Fearnley
28.06- 29.10.18
Sala 5. Nivel 2
Conferencia inaugural: miércoles 27 de junio, 18:00
Inauguración: miércoles 27 de junio, 19:00
Una exposición dedicada a dos referentes de la fotografía contemporánea, cuya obra revolucionó los cánones del medio artístico en la segunda mitad del siglo XX. Dividida en dos grandes salas, la exhibición contrapone los estilos de ambos artistas a través de una selección de 34 fotos -la mayoría de gran formato-, pertenecientes a la colección del Museo Astrup Fearnley de Oslo. Se incluyen las series más representativas de sus carreras producidas desde mediados de los años setenta hasta la fecha, como Cowboys, Girlfriends y Spiritual America -con Brooke Shields- de Richard Prince y Untitled Film Still y History Portraits con los célebres autorretratos de Cindy Sherman.
Cindy Sherman y Richard Prince surgieron del movimiento conocido como la Pictures Generation (Generación de la Imagen), que comenzó a gestarse a mediados de los años 70 en la escena neoyorquina, constituido por artistas que trabajaban con la idea de la apropiación de imágenes, objetos, estéticas e ideas de la cultura popular y de los medios masivos de comunicación. Son maestros de la crítica social y de la transformación en el medio fotográfico.
Estos artistas revisitan a numerosos predecesores -entre ellos, Marcel Duchamp y Andy Warhol-, tanto en la reivindicación del objeto cotidiano como en la problematización de la propiedad intelectual y la autoría, ya que cuestionan la idea de originalidad y la definición tradicional de arte.
Curadores: Victoria Giraudo (Jefa de Curaduría, Malba) y Gunnar Kvaran (Director, Museo Astrup Fearnley).
Organizada junto al Museo Astrup Fearnley de Oslo.
Cindy Sherman
Estados Unidos, 1954.
Sherman desarrolló las célebres apropiaciones de personajes que se transformaron en su marca de autora, creando escenas basadas en referencias a la estética popular e ideas del sentido común, en particular ciertos estereotipos femeninos tomados del cine, las revistas, la publicidad y las artes. A lo largo de su carrera, Sherman ha utilizado y manipulado imágenes inventando nuevos tipos de imaginarios que cuentan historias sobre la vida de las mujeres en nuestras sociedades de un modo extraordinariamente original. Con la ayuda de maquillajes y prótesis y una gran habilidad para crear un amplio rango de personajes, Sherman utiliza su propio cuerpo como soporte y material y fija esos personajes en el medio fotográfico.
Richard Prince
Panamá, 1949.
Prince pone continuamente en crisis las categorizaciones y el rol tradicional del artista a través de la producción de una mitología sumamente personal. Durante la década de 1970, trabajó con los contenidos de las revistas de moda y sociedad, catalogó sus clichés y estereotipos y transformó esa iconografía en el material de su propia obra. Al re fotografiar las imágenes de esas publicaciones centrándose en algunos elementos particulares, cuestionó la noción de propiedad intelectual, un gesto artístico radical para la época. Heredero de Marcel Duchamp y Andy Warhol, Prince produjo sus "re fotografías" después de que el pop atrajera el interés de la crítica por la cultura de masas: como una representación cínica de la realidad y una aguda exploración de las costumbres vernáculas norteamericanas.
Fuiste recubriéndome
mármol de furia y pena
pedestal de hielo
deshojándome en espinas
en pétalos exactos
en piedra movediza
en claves de mí
Fuiste derritiéndome
tallo a tallo
asfixiando las haches
respirando bronces agitados
aire rancio
agónicos silencios de cursivas
Fuiste negra blanca y fusa
amalgama
tres compases
un cielo a cuatro espacios
infierno en cinco líneas
silencio de redonda
cincel en si bemol
Talabas cada letra –cada músculo–
transcribiste un do en menores
un tres por cuatro
aliviaste una nota –la primera–
acentuaste otra nota –la olvidaste–
elegiste el cincel como palabra
el martillo una vez
y otra vez
y otra más
Golpeabas cada letra con mi nombre
la armonía de la roca deformada
–el hielo en andante–
rescataste mi boca
mi cuello de sílice
mis dedos intactos
músculos convexos
–mineral revelado–
relevado y converso
transportado
a tu lengua
Olvidaste el líquido –la piedra–
la pared uniforme
la incisión primera
la magnífica obertura de los labios
el color amarillo
lentamente
el color amarillo
y me cubriste de forma
–sin arcilla–
colosal y desnudo
–sin arcilla–
como un desierto en otoño
lentamente
en otoño
Quebrantaste la furia –las piernas–
tu deseo de única
y giraste aliviada
tan creadora y tan dueña
yo, de mí,
tan perfecto y esclavo
de unos dedos de artista
manos en gubias que huelen
a vacíos paréntesis
a inmóviles ocres
a disonantes duetos
en claves de mí
Huele a mármol
ahora huele a mármol
a tiempo asimétrico
a lluvia de erres
a tinta esparcida
Huele a huesos tallados
a notas ligadas al óleo
a tiempo fuerte pasado
a tiempo débil presente
Pero la oración era otra
el bloque aún misterio
mi cuerpo tu mente
solo de piano tus manos
subrayándote a tiempo
golpe a golpe –al unísono–
el tallo inminente
la raíz desterrada
La oración era otra
destallabas palabras
buscabas savia en el verde
–en el mármol–
desconocías la piedra
te licuabas en notas
en metros
en centímetros
si es que estabas
o no
Me veías humano –tan piedra–
conjugabas mis músculos
descubriste el espejo
el velo descorrido
la quinta aumentada
el cincel en el piso
el punto y aparte
tus brazos pulidos
tus ojos concéntricos
–el túnel–
tu mano en la piedra
–el lienzo–
el ocre en tu pecho
–los ocres–
No he podido imitarte
tallarte en el aire
quitarte la piedra
preferirte en bemoles
subirte una escala
–las eses por ces–
escribirte en mayúsculas
en puntos suspensivos
en cuerdas sostenidas
en mi mayor
Un conjunto de verdes
amarillos y otoño
te descorren el velo
el mármol por lienzo
el cincel por pincel
y mis dedos –martillos–
en colores ahogados
sobre el blanco dibujan
tus manos de piedra
tu cuerpo de ocre
tus ojos cerrados
azules cerrados
quemando las horas
frente a un mismo espejo
golpeando la piedra
–el hielo–
tallándome.