Eduardo Faradje es un pintor "pura sangre", de hecho se podría aseverar que su persona exuda pintura y que su estudio se halla impregnado, desde hace décadas, con el olor de la misma. Sus trabajos parecen haber tomado posesión de su taller y casa en el barrio de Constitución. Habitando cada rincón, ocupando todos los huecos, descansando en los armarios, y hasta debajo de mesas y sillas abundan sus pinturas. Muchas de ellas se encuentran terminadas, mientras que otras -en diferentes etapas de resolución- esperan ser concluidas.
Faradje vive para el arte, sin embargo ostenta dudas acerca de sus logros y del significado del acto de pintar: "Mi autoestima sufre constantes variaciones, por momentos me siento encumbrado, pero hay días en los que me siento exactamente al revés. De todos modos, sé que doy todo lo que tengo por mi pintura". Su producción es prueba suficiente de su compromiso, al tiempo que refleja la historia de un artista que se mantiene investigando unos pocos temas, fundamentalmente figuras y desnudos en interiores, además de naturalezas muertas.
Sintetizando, consistencia es la palabra que mejor describe la relación de Faradje con su arte. Sus pinturas, si bien nunca altisonantes, resultan difíciles de olvidar ya que este artista realmente sabe como lidiar con el color, logrando saturación y luminosidad al mismo tiempo. Faradje estudió incansablemente para llegar tan lejos, tanto en Argentina como en el exterior, y comenta que fue especialmente en Madrid donde adquirió valiosos conocimientos: "Allí estudié en una academia con un enfoque ortodoxo y con el objetivo de recomenzar mi aprendizaje. Además realicé dibujos de desnudos durante más de una década, ya que el conocimiento del lenguaje pictórico, de los colores, y de la geometría -entre otros elementos-son cruciales para un pintor".
Con los años, Faradje se ha ido quedando con lo esencial y ha convertido menos en más, esto es, ha crecido como artista. Gradualmente el elemento pictórico le ha sacado varios cuerpos al figurativo, aunque el artista manifiesta no tener intención de abandonar este último de manera definitiva. Últimamente, la pregunta "¿qué es la pintura?" ha interrogado a Faradje, y la respuesta revela sus intereses: "Solía pensar que era la representación, pero ahora veo que no lo es. Es más una intuición que sigo mientras pinto, y aunque de todos modos el horizonte permanezca lejano, siento haber recorrido un largo camino".
Faradje arriesga dos comparaciones: una pintura es como un rompecabezas cuya superficie tiene que ser ordenada, mientras que el oficio de pintar se sostiene en un lenguaje con tantas entradas como las que tiene un diccionario. En otras palabras, Faradje se encuentra investigando cada vez más el lenguaje de la pintura, primero, porque se esfuerza en despojar a sus obras del "exceso de equipaje", y segundo, porque adora explorar la materia misma de aquella.
Quizás el hecho más sorprendente, al mirar sus cuadros, es lo difícil que resulta creer que este artista haya estado trabajando en la misma habitación por más de veinte años. En un espacio limitado, con apenas tres rincones, una modesta ventana y unos pocos muebles, Faradje se las ha arreglado para llevar las posibilidades al máximo: variación ilimitada dentro de límites precisos. Lo mismo se aplica a las figuras, presencias constantes en sus obras; diferentes poses y situaciones constituyen la regla. No le otorga excesiva importancia a la semejanza, ya que la figura en sus pinturas es parte de la composición, es decir, un factor esencial pero no central en el espacio.
Recientemente, los desnudos monocromos han sido reemplazados por figuras vestidas: "Ellas abren más posibilidades para investigar el color, lo cual significa que otras partes del diccionario de la pintura se ofrecen para ser utilizadas". No obstante, Faradje admite que por momentos tanta cantidad de posibilidades lo intimidan un poco: "No soy valiente pero ahora me atrevo a yuxtaponer toda clase de colores, en la idea de que, a pesar de la lucha, las obras luzcan naturales y frescas. Las palabras de Henry Matisse "el color debe respirar", vienen a la mente: ciertamente es lo que está pasando en las obras de Faradje, y el resto respira también.
Marjan Groothuis, septiembre de 2007
Traducción del inglés: Silvina Giaganti
Estudios Cursados
1975-85 Asociación Estimulo de Bellas Artes
1982 Taller de Osvaldo Atila
1983-85 Taller de Aurelio Macchi
1987 Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Carcova junto a Guillermo Roux
1988-90 España, Academia Artaquio
1991-92 Taller de Pipo Ferrari
Exposiciones individuales1986 Galería Soudan
1987 Centro Municipal Recoleta
1992 ARTE BA, Buenos Aires
1994 Galería Zurbarán
1996 Galería Zurbarán
1997 Galería Mateo Sariel, Panamá
1998 Albermale, Gallery, Londres
1999 Feria New York
1999 Galería Palatina
Exposiciones Colectivas1985 Asociación de Artistas Escultores (Mención de Honor)
1985 Salón Manuel Belgrano
1992 Casa FOA
1992 Homenaje a Soldi, Salas Nacionales
1993 Argentine Now, Washington, California, Texas, Massachusetts, Florida
1994 Casa FOA
1994 Homenaje a Presas
1995 Exposición y remate por la AMIA
1995 Seleccionado Bienal de Cuenca, Ecuador
1996 Bienal de Arte Sacro
1997 Fundaleu, Museo de Arte Decorativo
1998 Exposición Tango
2000 ARTE BA, Buenos Aires
2001-03 Galería Palatina, Buenos Aires
2003 UCA "Retratos", Buenos Aires
2003 UCA ""Paisaje Urbano", Buenos Aires.
Dirección: Arroyo 821 - Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Tel: 4327-0620
Contacto:
palatina@fibertel.com.ar
Horario: Lunes a viernes: 10 a 20.30hs. Sábados: 10 a 13hs.