Tuco, a punto de recibir su jubilación es tentado con el sueño de la fama como cantor. Para cumplirlo, se encierra en una habitación a entrenar sus facultades vocales alejándose así de su familia, de su trabajo y de todo aquello que le impida cumplir su deseo. Queda a la espera del acompañamiento instrumental, que nunca llega. Sebastián, amigo de Tuco, es convocado por la familia de éste para salvarlo . Intenta por todos los medios posibles que su amigo recapacite pero Tuco está tan ensimismado en su imposible quimera que no logra entrar en razón. Sebastián, luchando para que Tuco vuelva a la rutina dejando de lado su anhelo, descubre su propia vida.
Hace tanto tiempo tanto gris
Que no sé si haber nacido o haber muerto
Haber entrado en este infierno
O haber caído de este cielo
Lo cierto es que aquí no hay espanto de qué huir
Apenas unas manos manchadas con pasado
Unos pies descalzos y sin rumbo
Un viento que huele la corteza
Solamente perduran las cáscaras del cuerpo
Unas pocas semillas que cayeron a la tierra
Y nada más
Los pájaros hambrientos ya se han ido
Tal vez brote un árbol de este cuerpo
Una cuerda que vibre como látigo
La noche tiene piedad con los más débiles
Cubre sus cuerpos del frío
Con sábanas que asfixian