Teatro Adultos
Reseña:
En algún momento de la historia la palabra "travesti", era una mala palabra, oculta debajo de la mesa, ahora toma vigencia para ser la vedette principal de todo el pueblo Argentino. .
Por primera vez en la historia las expulsadas de sus familias, las ovejas negras del rebaño desnudan sus verdades para dar vida al hotel más famoso de Palermo.
La obra cuenta la historia de Circe, una travesti recién llegada a la ciudad desde la provincia, a un Hotel tomado por chicas trans.
Allí debe aprender los códigos del colectivo y las dificultades que aparecen para poder sobrevivir en la ciudad: tener que dedicarse a la prostitución para generar un ingreso.
Hotel Golondrina pone en escena la rebeldía y la firmeza con la cual el colectivo travesti resistió durante los años noventa a los continuos ataques del estado, materializado en la persecución policial.
"Donde en una cartera Luis Vuitton entra un sándwich de mortadela para comer en la zona roja y los shampoo de hoteles dan imagen de ostentación y grandeza.
Es ahí mismo cuando realismo sin 0% grasas trans florece para ser contado por ellas mismas sus grandes sueños, verdades, fantasías y hasta los mismos temores ante lo desconocido. Entrando en un mundo totalmente ajeno al que ellas se imaginaban y formando parte muchas veces sin quererlo de la prostitución y autodestrucción.
Esta obra fue Declarada de interés para la promoción y defensa de los D.D. H.H. por la Legislatura Porteña
Texto de Daniela Ruiz
Dirección: Christian Nieves
Asistencia: Roberto Estrella
Elenco:
Nicole Cagy
Camila Kyu
Andrea Cantero
Renata Trejo
Estefania Menzel
Guadalupe Sanchez
Niño que juegas
No quieras saber más de lo que sabes
Basta que seas abrigo para unas manos que se agitan
Y que de miedo tiemblan
No preguntes qué pócima he bebido
En qué cárcel me han vaciado el cuerpo
Mi condena es tu condena
La de Cronos, la de Kairós, la de Aión
Nada más sabio que el refugio donde habitas
Donde la inocencia es puro olvido
Donde todo insiste en perdurar
No mires esta piel que se deshoja
Y ríe sin temores
Que el tiempo se detiene