Organizada por el Obispado de Jujuy, la Prelatura de Humahuaca y la Secretaría de Turismo y Cultura de la Provincia, en instalaciones del Museo y Centro Cultural "Culturarte" se llevará a cabo del 10 al 30 de septiembre, la muestra "Aires Mestizos, Creación Artística y Religiosidad en el mundo colonial americano".
Tiene por objeto mostrar la religiosidad popular expresada a través del Arte Colonial, teniendo en cuenta una época, los siglos XVII-XVIII, en la que la influencia de la religiosidad cristiana e indígena se deja sentir con fuerza en la producción artística en sus diversas manifestaciones.
A través de la pintura, el arte mobiliario, la platería, la escultura, el arte textil, la imprenta y la música se pretende asistir a la recreación de un mundo que sigue vivo en muchas expresiones actuales.
Más de 60 piezas originales y otras reliquias serán presentadas, a las que se sumarán obras de diferentes orígenes, desde las producidas por la mano de artistas consagrados como Matheo Pizarro a otras populares, pasando por la producción cuzqueña y potosina a los talleres jujeños.
La mayor parte de las piezas a exponer se exhiben públicamente por primera vez, y algunas de ellas se encuentran resguardadas en las localidades de Humahuaca, Uquía, Susques, Casabindo.
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.