José Sevilla
Pienso en un hombre indisolublemente unido a la pintura: los compañeros con los que más disfruta son los pinceles, los óleos, las acuarelas, los papeles o las telas con los que dialoga en una interminable cadena cuyos eslabones son barcazas en el Mediterráneo, callecitas de Tarragona, ciudades junto al mar, la Costa Brava, la Rambla de Las Flores de su Barcelona natal... o también recorriendo nuestro país mostrándonos los paisajes, los ranchos, las casas humildes cuyos lujos son el sol y las flores, las gallinas picoteando en libertad o los cielos rojizos de atardeceres pampeanos...
Ese hombre ya no está entre nosotros...pero nos ha dejado jirones de su alma en cada uno de sus cuadros y hoy nos acompañan como luminosas ventanas de luz abiertas de par en par para compartir con él su amor por la vida.
Mercedes Roldán
Directora de Galería Mediterránea
José Sevilla nace en Barcelona el 10 de agosto de 1929. Con su bagaje de sueños y ya reconocido profesionalmente llega a la Argentina en 1955.
Participa con gran éxito en muestras y certámenes y también frecuentemente es invitado como jurado.
Algunos de sus premios son:
Mención de Honor en el Salón Marinistas del Centro Naval en 1962, Segundo Premio en 1963,
Primer Premio en 1965 y Gran Premio de Honor en 1970, Primer Premio del Centro de Cabotaje de Ríos y Puertos en 1977, Primer Premio de acuarela del Salón Anual Marinista del Centro Naval en 1981, y es invitado a una muestra personal en el Palais de Glace en 1997.
Fallece el 29 de abril del 2013 en la ciudad de Buenos Aires y hoy, en Galería Mediterránea, le rendimos un merecido homenaje.
Inauguración:
Sábado 19 de Octubre de 18 a 21 hs.
Desde el 19 de Octubre al 12 de Noviembre de 2013
Entrada libre y gratuita
Empuña su lanza Don Quijote
Los ojos surcan las parcelas del desierto
Salta Rocinante las cercas que las unen
Todo es arena tendida entre horizontes
Por delante, el portador de todos los destinos
Por detrás, aquél que lo despoja de la historia
Embiste Rocinante la arena con sus cascos
Fiel a la orden del noble caballero
No sabe Dulcinea del valor de tal hazaña
No sabe del valor de su nombre en el hidalgo
Son tres los gigantes invasores
Brotaron de la arena misteriosa
No amedrenta al caballero el devenir incierto
Giran las aspas como tiempo y giran
El viento arrastra las agujas del gigante
Consumen las horas escasas y fugaces
Cava el aire la lanza del Quijote
Clava el ojo de la inmortal saeta
Yace el gigante tendido en el desierto
Junto a él yace el tiempo detenido
Unge Sancho al valeroso caballero