Hierba roja teatro - grupo de investigación escénica
CANCIÓN CANTADA
creación colectiva sobre textos de Ayelen Dias Correia y Constanza Mosetti
Un bar. Dos mujeres jóvenes. Dos citas. Dos esperas. Llegar, esperar, partir. El tiempo. El silencio, las palabras y el espacio que comienza a transformarse en otro: el espacio de su imaginario, sus recuerdos, su memoria.Recuerdos y memoria: ¿Qué espacio ocupan en nuestro cuerpo? ¿De qué estamos hechos? ¿Qué zonas de nuestra memoria decidimos visitar? ¿Qué material sensible nos habita? ¿De cuántas maneras podemos nombrarnos? ¿Cómo nombramos lo que fuimos? ¿Por qué las cosas se repiten?
¡ESTRENO!
viernes 20 y 27 de septiembre - 22:15 horas
Espacio 44 - 44 nº 496 e/ 4 y 5
HIERBA ROJA TEATRO es un grupo independiente de investigación escénica creado en el año 2001. Su actividad se concentra en la búsqueda de un lenguaje teatral basado en la profundización de los recursos expresivos de sus actores y actrices y en la investigación de las diferentes dramaturgias. Más allá de los proyectos escénicos puntuales, prioriza la creación de espacios para el entrenamiento físico, vocal y creativo de sus actores y actrices. En relación con la enseñanza, sus integrantes desarrollan el dictado de talleres, cursos y seminarios de formación y entrenamiento actoral, de construcción e investigación en el trabajo con máscaras y de expresión corporal-danza; así como la realización de asistencias técnicas a grupos de teatro. Su actividad principal se orienta fundamentalmente hacia la realización de espectáculos de teatro de sala y acciones callejeras.
www.hierbarojateatro.blogspot.com | www.facebook.com/hierbarojateatro
Fuiste recubriéndome
mármol de furia y pena
pedestal de hielo
deshojándome en espinas
en pétalos exactos
en piedra movediza
en claves de mí
Fuiste derritiéndome
tallo a tallo
asfixiando las haches
respirando bronces agitados
aire rancio
agónicos silencios de cursivas
Fuiste negra blanca y fusa
amalgama
tres compases
un cielo a cuatro espacios
infierno en cinco líneas
silencio de redonda
cincel en si bemol
Talabas cada letra –cada músculo–
transcribiste un do en menores
un tres por cuatro
aliviaste una nota –la primera–
acentuaste otra nota –la olvidaste–
elegiste el cincel como palabra
el martillo una vez
y otra vez
y otra más
Golpeabas cada letra con mi nombre
la armonía de la roca deformada
–el hielo en andante–
rescataste mi boca
mi cuello de sílice
mis dedos intactos
músculos convexos
–mineral revelado–
relevado y converso
transportado
a tu lengua
Olvidaste el líquido –la piedra–
la pared uniforme
la incisión primera
la magnífica obertura de los labios
el color amarillo
lentamente
el color amarillo
y me cubriste de forma
–sin arcilla–
colosal y desnudo
–sin arcilla–
como un desierto en otoño
lentamente
en otoño
Quebrantaste la furia –las piernas–
tu deseo de única
y giraste aliviada
tan creadora y tan dueña
yo, de mí,
tan perfecto y esclavo
de unos dedos de artista
manos en gubias que huelen
a vacíos paréntesis
a inmóviles ocres
a disonantes duetos
en claves de mí
Huele a mármol
ahora huele a mármol
a tiempo asimétrico
a lluvia de erres
a tinta esparcida
Huele a huesos tallados
a notas ligadas al óleo
a tiempo fuerte pasado
a tiempo débil presente
Pero la oración era otra
el bloque aún misterio
mi cuerpo tu mente
solo de piano tus manos
subrayándote a tiempo
golpe a golpe –al unísono–
el tallo inminente
la raíz desterrada
La oración era otra
destallabas palabras
buscabas savia en el verde
–en el mármol–
desconocías la piedra
te licuabas en notas
en metros
en centímetros
si es que estabas
o no
Me veías humano –tan piedra–
conjugabas mis músculos
descubriste el espejo
el velo descorrido
la quinta aumentada
el cincel en el piso
el punto y aparte
tus brazos pulidos
tus ojos concéntricos
–el túnel–
tu mano en la piedra
–el lienzo–
el ocre en tu pecho
–los ocres–
No he podido imitarte
tallarte en el aire
quitarte la piedra
preferirte en bemoles
subirte una escala
–las eses por ces–
escribirte en mayúsculas
en puntos suspensivos
en cuerdas sostenidas
en mi mayor
Un conjunto de verdes
amarillos y otoño
te descorren el velo
el mármol por lienzo
el cincel por pincel
y mis dedos –martillos–
en colores ahogados
sobre el blanco dibujan
tus manos de piedra
tu cuerpo de ocre
tus ojos cerrados
azules cerrados
quemando las horas
frente a un mismo espejo
golpeando la piedra
–el hielo–
tallándome.